Pulp Fiction, 1940 · page 55 of 102
Aventuras de Jim Texas: Luchando en la Sombra — page 55: what you’re looking at
A restored page from Pulp Fiction, 1940. Page through the whole issue in the reader above.
📄 Transcribed text from this page (OCR, searchable)
Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.
aclararse el equivoco y la pondrian en libertad. Pero si sus esperanzas eran infundadas, :de quién partiria tan audaz golpe y qué pretenderian hacer con ella? Nadie conocia su estancia en Carson City nada mas que Daphne y por mas que pretendia sospechar de la joven, no acertaba a encajarla en un complot de aquella naturaleza ni veia motivo alguno por su parte. Podia haber sido una venganza al saber que se habia unido a Zenker, pero gqué ganaba ella con semejante acci6n?, si en cualquier caso ni Zenker se queria casar con ella ni ella queria a Zenker. Por otra parte, ¢qué elementos de ayuda podia tener ella entre los maleantes de la ciudad para organizar con tanta premura aquel rapto y qué objeto definido podia tener? Sumida en un mar de confusiones, trat6 de seguir el camino que llevaba. Se veia alejada del poblado hacia unas depresiones del terreno y se pregunto llena de angustia, si la conducirian alli para matarla y deshacerse de su cadaver sin dejar rastros. Por fin alcanzaron un terreno abrupto cubierto de espesos matorrales y después de deslizarse por algunas trochas y pasos estrechos y tortuosos, alcanzaron un pequeno claro en una de cuyas paredes se abria una negra boca. Bill desmont6 diciendo: —Ya hemos llegado. Apearla, meterla ahi dentro y vigilar bien para que no salga. Si intenta hacerlo, clavarla a tiros ahi dentro. Voy en busca del patron. Vera se guard6 mucho de hacer ningtin movimiento sospechoso. Las 6rdenes del bandido habian sido tajantes y aunque ignoraba que todo fue para asustarle y evitar que les complicase la vida, se abstuvo de rebelarse contra ellos. Fué introducida en la cueva y Bill montando a caballo, se encamino de nuevo al poblado. Vera sentada en el musgoso fondo de la cueva, se preguntaba quién seria el patr6n de los bandidos y que pretenderia de ella. Cada vez se afianzaba mas en su idea de que los forajidos habian sufrido un error y anhelaba que llegase la persona a cuyas 6rdenes trabajaban para salir de dudas. Nada pudo averiguar durante las tres horas que permaneci6 alli encerrada sin ver a nadie extrano. Los bandidos, como si ella no cConniclooolks C@©