Pulp Fiction, 1940 · page 54 of 102
Aventuras de Jim Texas: Luchando en la Sombra — page 54: what you’re looking at
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Luego, chascando la lengua y haciendo un gesto picaresco, anadi6: —jY es linda la condenada! Buen gusto patrén. Espero que si algtin dia no le sirve, nos la traspase. Seria un buen regalo por el trabajito. Zenker a pesar del odio que sentia por Vera, se sinti6 herido por el ultraje y mirandole friamente, advirtid: —Voy a decirte algo para que os sirva de guia de aqui en adelante. Esa mujer es mi esposa. El pistolero abriéd mucho los ojos y luego confuso, rezong6: —Bueno, perdone... yo no sabia... crei que... —No creas nada y limitate a ganar lo convenido sin salirte de ello. Yo también sé manejar un revolver y jugarme la vida con quien sea. El rufian enmudecio. El asunto era mas serio de lo que habia pensado y a fin de cuentas, con el dinero que iba a sacar del negocio tenia para buscar mujeres faciles en el poblado, que no lo complicasen su ya complicada vida. Y en silencio se dirigieron al lugar de la cueva. Vera habia sufrido una de las mas violentas impresiones de su vida al sentirse asi raptada en plena calle y muy lejos de sospechar que alli corriese peligro alguno. Cuando se dio cuenta de que la maniobra de los caballistas se dirigia contra ella y quiso ponerse en guardia para burlarla, ya era tarde. Aquella manaza grosera y brutal que le aprisioné inopinadamente, era como un enorme tornillo que se clavaba en sus carnes y el grito ronco que se escapo de su agarrotada garganta, murio en flor al ser aplastada su boca por una mano descomunal. Pero como era mujer enérgica, luch6 denodadamente por zafarse de la prisi6n sin conseguirlo. EL rufian le atraves6 sobre la silla del caballo y al observar su forcejeo le amenaz6é con darle cinco tiros, amenaza que paralizo las energias de la joven. Comprendia que ya nada le quedaba que hacer y se resigno de momento. Su cabeza llena de ideas confusas, no se sentia capaz de analizar los hechos y se preguntaba quiénes serian aquellos desalmados y qué pretenderian de ella. Por un momento, abrigé la esperanza de que hubiesen sufrido una confusi6n tomandola por otra. Si esto era asi, no tardaria en cConniclooolks C@©