Pulp Fiction, 1940 · page 56 of 102
Aventuras de Jim Texas: Luchando en la Sombra — page 56: what you’re looking at
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existiese, habian establecido una timba frente a la boca de la cueva para no perderla de vista y con los revoélveres en tierra al alcance de sus manos, se distraian jugandose el dinero con fiereza. Por fin, mas de mediado el dia, uno de los rufianes se var6é y recogiendo las cartas, dijo: —Oigo pisadas de caballos. Debe ser Bill. Se repartieron por los alrededores del cubil ocultando los naipes y poco después, dos caballos penetraron en el claro. Bill que iba delante, desmont6 y senalando la cueva, dijo: —Ahi dentro la tiene usted. Zenker se apeo y mirando a los forajidos, indic6 dirigiéndose a Bill: —Haga el favor de situarles de modo que vigilen las entradas pero que se alejen un poco de la cueva. Voy a tratar asuntos intimos con esa mujer y no tengo por qué dar publicidad de ellos. El rufian sonrié malicioso e hizo senas a sus hombres para que le siguiesen. Su mente astuta, supuso que se trataba de algo grave en el terreno del honor del fingido ranchero y espero con curiosidad el resultado de la entrevista. Zenker se dirigid a la cueva quedando en la entrada de forma que la luz le diese de lleno, orden6 agresivo: —jVera!... Haz el favor de adelantarte un poco que te vea la cara. La joven que en principio no habia reconocido a su marido, se sinti6 herida por su timbre de voz inconfundible y un grito ahogado de espanto brot6 de su garganta. El al captarlo, exclam6 sonriendo ferozmente: — Tanta alegria te ha causado volver a encontrarme? No creo que pueda compararse a la que yo siento en este momento. Una esposa tan buena y carinosa como tt, causa siempre alegria cuando se la encuentra creyéndola perdida para siempre. Las irénicas palabras de Zenker tuvieron la virtud de encresparla mas que amedrentarla y avanzando fieramente hacia él, rugi6: —jBandido!... sDe manera que eras ti quien ha organizado este aparatoso espectaculo? —No te agrada, preciosidad? gCé6mo puedo yo vivir alejado de mi amante mujercita después de las numerosas pruebas de carino que se han cruzado entre nosotros? ¢Cémo puedo yo olvidar tu cConniclooolks C@©