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Pulp Fiction, 1940 · page 37 of 102

Aventuras de Jim Texas: Luchando en la Sombra — page 37: what you’re looking at

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Aventuras de Jim Texas: Luchando en la Sombra — page 37: Pulp Fiction, 1940

A restored page from Pulp Fiction, 1940. Page through the whole issue in the reader above.

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Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

desprecio que no estaba dispuesto a consentir. Se levant6 del asiento y se colocé frente a Zenker. Este sabia lo que aquella actitud significaba y estaba dispuesto a ganar por la mano al fanfarrdn, inica manera de darse a respetar por aquellos hombres de los que iba a necesitar algunos. El aludido pregunt6 con desprecio: — Por qué no voy yo a valer lo que valgan los demas aqui presentes? —Porque yo necesito hombres que hagan mucho y hablen poco y tu... No dijo mas, pero como habia elegido el lugar donde le iba a aplicar el puno con garantias de éxito antes de que el rufian se le adelantase, extendi6 el brazo de modo fulminante y lo dej6 caer sobre el mentoén de su interlocutor cuando éste le oia con la boca abierta. Aquello le perdid. El puno duro y flexible, dio en el sitio justo y el bandido sintid como si una mole de piedra le machacase los sesos, para después caer fulminado al suelo donde qued6é tendido como una rana. Zenker, ocultando el dolor que le habia producido en la mano el terrible golpe, avanz6 hacia el mostrador diciendo: —Tabernero, convide por mi cuenta a todos estos corderos. Me gusta alternar con los chicos buenos y formalitos. Una carcajada sonora acogi6 la insinuacién. El acto de hombre llevado a cabo por Zenker les habia granjeado su admiracion y todos se reunieron en torno a él sin cuidarse del companero caido. —jBravo, ranchero! —exclam6 uno—. Se ve que de eso no lleva mas que el traje. —Me alegro que pienses asi, muchacho. Ese coyote por no darse cuenta tendra que lamentarlo algunas horas. El tabernero sirvid sendos vasos de whisky y Zenker, apurando el suyo, pregunto: —¢Quién sabe dénde se encuentra Jim «El Largo»? Todos se miraron en silencio y un muchacho joven, de rubio pelo ensortijado, ojos azules y porte elegante, aunque no podia ocultar que era hombre duro y enérgico, se adelant6 diciendo: —Yo sé algo... ¢De qué se trata? —Queria hablar con él de un negocio. cConniclooolks C@©