Pulp Fiction, 1940 · page 36 of 102
Aventuras de Jim Texas: Luchando en la Sombra — page 36: what you’re looking at
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La contrat6 pagando por adelantado y se dirigié a su antiguo alojamiento del que recogi6 su equipaje trasladandole a su nueva morada. Desde la ventana, podia vigilar la entrada e incluso seguir sin llamar la atencién todos los movimientos de su mujer. Aquella noche no fue a «La Rosa de Nevada». Le interesaba mas preocuparse de Vera a la que tenia que abordar en condiciones que la pusiesen en sus manos sin que nadie pudiera intervenir en su favor. Esto quiza fue un bien o un mal para Zenker, pues de haber acudido al bar aquella noche, se hubiese enterado de cosas que le afectaban grandemente. Pero, como decimos, le urgia mas ocuparse de Vera y abandonando el hotel ya a ultima hora, se dirigi6 al barrio sucio de la capital, donde estaba seguro de encontrar hombres sin Ley ni conciencia que le ayudasen a secundar sus planes. Buscando por entre callejuelas oscuras, estrechas y pésimamente alumbradas, lleg6 a una taberna titulada «El Salvaje Oeste», titulo que le cuadraba muy bien, pues a ella solian acudir los individuos mas salvajes y duros de toda la regi6n. Zenker penetr6 en el tugurio con aplomo. No era la primera vez que pisaba aquel antro y sabia que todo el que lo hiciese sin decisi6n y desprecio se exponia a un grave contratiempo. Mas de veinte individuos de extrama e inquietante catadura ocupaban las toscas mesas del reducido local. Todos volvieron la cabeza inquietos al abrirse la puerta y muchos pares de ojos se clavaron en la _ silueta de Zenker examinandolo rapida e inquisitorialmente. El tipo les despist6. Parecia un ranchero equivocado, y uno de los clientes, sonriendo con siniestra ironia, le tird del pico de la chaqueta preguntando: —jEh, ranchero! ;Busca usted por casualidad un buen equipo de «cowboys» para su rancho? Aqui hay buenos muchachos para elegir. Zenker se sintid molesto por el osado tirén y volviéndose hacia él, contest6: —Los hombres que yo busco, estoy seguro de encontrarlos aqui, pero no seras tt de los que yo necesito precisamente. El sujeto se envaré ante la audaz contestacién. Se tenia por hombre duro y las palabras de Zenker envolvian un insultante cConniclooolks C@©