Pulp Fiction, 1940 · page 28 of 102
Aventuras de Jim Texas: Luchando en la Sombra — page 28: what you’re looking at
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lo gano todo y yo todo lo perdi, pero ha quedado algo que recuerda aquella historia y que le estorba; mi hijo... Ese es el peligro y tratara de borrarlo como sea. Usted es joven y bonita, su padre es inmensamente rico. Zenker carece de conciencia y de escrupulos y le habra convencido de tal suerte, que usted esta dispuesta a ayudarle. Claro es, yo soy una mujer sin honor alguno; trabajo para ganarme la vida en un lugar publico, donde los hombres se creen con derecho a tratarme como un guinapo, soy una cualquiera que no merece un trato de respeto y Zenker habra pensado que con un punado de dinero puede coser mi boca para siempre. »Bien, no quiero discutir mi virtud ni mis ambiciones... Soy lo que quieren que sea y debo resignarme al trato que quieran darme. Yo he renunciado para siempre a ese hombre vil, pero no a que cuide de lo que tiene obligacién de hacerlo. Si usted cree que yo puedo ser un estorbo para su boda y su problematica felicidad, no lo seré por lo que a mi persona se refiere. Digame en cuanto han tasado mi conformidad para que se celebre la boda sin escandalo y quiza lleguemos a un acuerdo». Vera, en lugar de sentirse ofendida por las aceradas palabras de la joven, sentia un regusto doloroso al oirla expresarse con tanta valentia. Era una especie de espejo deformado donde se veia retratada y comprendia todo el amargo dolor y el asco que aquella valerosa muchacha sentia por su antiguo amante y por ella, al suponerla su cémplice en aquel chantaje amoroso tan repugnante. Por fin, haciendo un gran esfuerzo, replicd: —Comprendo sus sentimientos y por eso la he dejado desahogarse. Yo en su lugar hubiera hecho lo mismo, pero he de advertirla, que esta usted muy lejos de suponer el motivo que me trae aqui. No necesito ya comprar su conformidad porque Zenker es mi marido. Daphne abrié los ojos desmesuradamente contemplandola con asombro y luego, rompiendo a reir con risa nerviosa afirm6: —jEs usted una joven demasiado valiente! No crei que ninguna mujer en el mundo, sabiendo la clase de hombre que era Oliver, estuviese dispuesta a entregarse a él en cuerpo y alma. —Yo lo he hecho. Usted lo hizo antes que yo. —Yo no le conocia... Usted, si... —En efecto, yo si y a pesar de eso... me casé con él. ;No cree cConniclooolks C@©