Pulp Fiction, 1940 · page 27 of 102
Aventuras de Jim Texas: Luchando en la Sombra — page 27: what you’re looking at
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es hora de entrevistas... sobre todo para usted, pero si quiere, manana, a la hora de la comida, puede verme en la casa donde paro los dias que trabajo hasta muy tarde. Busque Virginia Street y en el numero 12 pregunte por mi. —Gracias. Manana, a las dos, iré a verla. Y se separd rapidamente de ella para dirigirse al hotel donde habia buscado hospedaje. Al siguiente dia, como habia prometido, se present6d en la morada de Daphne, donde era esperada con curiosidad. La joven se habia pasado la noche haciendo mil conjeturas sobre su extrana visitante y se preguntaba quién podia ser y qué tendria que tratar con ella con tanta urgencia y misterio. Daphne la hizo pasar a la tinica pieza de que disponia, un limpio y modesto dormitorio, y senalando uno de los asientos que alli habia, dijo: —Bien, senora, aqui puede usted hablar sin reservas. Espero que ahora tendré el honor de saber quién és usted y lo que interesa de mi. La hija del financiero, sintiendo que se le hacia un nudo en la garganta al hablar, exclam6 sordamente: —Me llamo Vera Spack... ¢Le dice a usted algo este nombre? Daphne, como mordida por un Aaspid, se irguid y con acento frio y cortante, exclamo: — Vera Spack? :La hija del millonario Claudio Spack? —Si, la misma. —jLa que ese Villano de Zenker pretende por esposa?... No crei jamas sufrir la humillaci6n de que usted en persona viniese a verme... Claro es que, tratandose de ustedes y en particular de ese miserable, todos los caminos les parecen buenos para allanar obstaculos... Me figuro a lo que viene usted. Vera, dolida por aquel preambulo, pregunto irénica: —Esta usted segura? —Casi puedo, estarlo. Yo soy un peligro y una amenaza para Oliver. No me he resignado a mi triste suerte, no por mi sino por mi hijo, pues con él no quiero nada, aunque fuese mi salvacion eterna. El la pretende a usted cémo me pretendié a mi un dia, cuando yo era una joven inocente. Mi padre poseia dinero y él ambicionaba ese adinero y mi virtud. Aquello ya paso, fue un juego en el que él cConniclooolks C@©