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Pulp Fiction, 1940 · page 26 of 102

Aventuras de Jim Texas: Luchando en la Sombra — page 26: what you’re looking at

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Aventuras de Jim Texas: Luchando en la Sombra — page 26: Pulp Fiction, 1940

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Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

con ella fuera del local, abordandola a la hora del trabajo y quedando citada con ella en algtin sitio mas discreto. Los detalles se los habia facilitado la mujer que cuidaba la casita de la desgraciada joven. Vera no pudo ver al nino porque se lo habia llevado a tomar el aire una nieta de la vieja y tampoco su amor propio le impulsaba a verle por dignidad. En cambio, prest6 su atencion a un retrato de Daphne que debia servirle para identificarla. Con rabia disimulada, reconoci6 que era una joven muy linda y elegante, que no tenia aspecto de ser una cualquiera y recordando la historia de la muchacha, se dijo que en realidad no habia razon que justificase otra cosa. Al dia siguiente, poco antes de anochecer que era la hora en que el establecimiento empezaba a sentir el peso de la animacion, se situd cerca de él, dispuesta a esperar la llegada de su rival amoroso. Estaba segura de reconocerla rapidamente y necesitaba concertar con ella una entrevista urgente. En efecto, llevaria media hora rondando el establecimiento, cuando la vio llegar, sencilla y recatada, vistiendo un traje de calle que en nada denunciaba su trabajo frivolo y llamativo. Se cruz6 ante ella y haciéndole un gesto con la mano para que se detuviese, pregunt6 con voz temblona: —Es usted Daphne Rutherford? La joven la contempl6, extranada, y repuso: —En efecto, yo soy. —Me interesaria poder hablar con usted un rato de algo que le afecta y a mi también, pero como este no es lugar a propésito, ¢gpodria indicarme donde verla, sin prisa ni testigos molestos? La joven mir6é a Vera inquisitoriamente, preguntandose quién seria y qué tendria que tratar con ella, pero al observar que no recordaba su rostro ni ella le habia dicho su nombre, repuso: —Puedo saber quién es usted, cuando menos? —Si, pero no en este momento. Le advierto que el asunto le interesa hondamente. Se trata de algo intimo y vuelvo a insistir que no es este el lugar adecuado. ¢Tiene inconveniente en senalarme otro? La muchacha, observando que ya era hora de entrar al trabajo, repuso: —Bien, no puedo entretenerme. Yo salgo muy tarde del bar y no cConniclooolks C@©