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Pulp Fiction, 1940 · page 17 of 102

Aventuras de Jim Texas: Luchando en la Sombra — page 17: what you’re looking at

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Aventuras de Jim Texas: Luchando en la Sombra — page 17: Pulp Fiction, 1940

A restored page from Pulp Fiction, 1940. Page through the whole issue in the reader above.

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Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

un redil a espaldas de la choza un hatajo de unas sesenta ovejas y con ellas se alejé de la choza deslizandose por unas cuestas con el ganado. Entonces Zenker descendi6 de su observatorio y se dirigi6 en linea recta a la choza. Le parecia que esta habia quedado desierta y tenia interés en registrarla por si encontraba en ella algun alimento para calmar los rugidos de su est6mago. La choza misera, solo contenia una yacija de lana de oveja, una tosca mesa de pino, dos escabeles y una especie de alhacena. Sobre la mesa descubrié un pedazo de torta y un trozo de tocino crudo, que devor6é con fruicién y luego, al pasear la vista por la misera estancia, sus ojos brillaron de alegria. Pendiente de una saliente viga, descubri6 un traje en regular uso. Se trataba de unos pantalones de dril azules, una zamarra, y un sombrero de fieltro, asi como una camisa de franela a cuadros rojos y amarillos. Rapidamente se despoj6 de sus harapos, se embutio en el traje que le sentaba bastante bien y cubriendo su cabeza con el sombrero, se encontro disfrazado y nada reconocible. Ahora se sentia mas seguro para maniobrar, y abandonando rapidamente la choza, se lanz6 a la cinta del camino siguiéndole en busca de la primera estacién del ferrocarril. Dos horas mas tarde la alcanzaba y tomando un billete se dirigid directamente a Reno. En esta ciudad contaba con gente de confianza que le ayudaria en caso necesario y, ademas, poseia una pequena casa, una de las varias que le servian de refugio en los casos de peligro. La casita, la cuidaba una vieja, a la que se la habia cedido para no llamar la atencién si la observaban desalquilada. De vez en vez, hacia una visita y se hacia pasar por un viajante que se pasaba el tiempo recorriendo el Oeste para vender articulos. de representacion. La casa poseia dos entradas y la posterior, de la que guardaba una llave, tenia dos habitaciones independientes en las que podia entrar y salir sin necesidad de hacerlo por la puerta principal y sin molestar a nadie. La casita se hallaba instalada en las afueras para pasar mas desapercibida y Zenker apenas se apeo del tren, se dirigid a ella penetrando sin ser visto por la vieja sirvienta. cConniclooolks C@©