Pulp Fiction, 1940 · page 16 of 102
Aventuras de Jim Texas: Luchando en la Sombra — page 16: what you’re looking at
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incapaz de perdonar una traici6n! Pero la navaja en la oscuridad, no habia podido clavarse en el sitio que Zenker buscaba y Vera, defendiendo su vida con heroismo, luch6é con él al tiempo que gritaba solicitando socorro. Zenker al oirla, crey6 enloquecer de panico. Captd el ruido precipitado de pasos y solo pens6é en huir, pero no podia hacerlo por la puerta hacia la que avanzaban sus mortales enemigos. La ventanilla abierta para dejar paso al fresco de la noche, le ofreci6 una posible salvacién. Ignoraba donde iria a caer, pero era preferible correr el albur y exponerse a matarse en la caida, que saberse seguramente destrozado a tiros. Cuando alcanz6 el vano y descubri6 el brillo del agua al borde de la linea, ahog6 en su garganta un grito de triunfo y en un soberbio esfuerzo de flexi6n, se arroj6 al vacio tomando todo el impulso que le fue posible. Tuvo suerte. Cay6 al agua sin rozar la tierra y rapidamente se sumergi6 en las negras olas antes de que le descubrieran flotando y le rematasen a tiros. El tren siguid su marcha veloz dejandole atras y cuando surgi6 del agua, solo capto lejano el agrio ruido del convoy alejandose gradualmente. Respir6 como un cetaceo y nado hacia la orilla. Ignoraba cual podia ser la reacci6n de Texas ante su acci6n criminal y temiendo que pudiese apearse en la primera estaci6n y retroceder para hacer que le buscasen, gano tierra firme y trat6 de orientarse. Se hallaba en un terreno abrupto, no dificil para poder pasar oculto y alcanzando las depresiones, se internéd por unas trochas y busc6é una cueva donde ocultarse. Ya en ella se despoj6 de la ropa que puso a secar entre los arbustos. Hacia un tiempo agradable y pudo soportar el desnudo hasta que sus prendas estuviesen en condiciones de ser usadas. Alli permanecio hasta que sali6 el sol y cuando la luz alumbr6 el paisaje, gano unas alturas y echo un vistazo a sus pies. No lejos, en un pequeno valle, se erguia una modesta choza. A la puerta, en una hoguera, un pastor se preparaba el desayuno y Zenker sinti6 envidia y apetito, pero no se atrevi6 a bajar para no denunciar su presencia. Poco después, el pastor, satisfecha su hambre, oblig6é a salir de cConniclooolks C@©