Pulp Fiction, 1940 · page 18 of 102
Aventuras de Jim Texas: Luchando en la Sombra — page 18: what you’re looking at
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Se mudo de ropa despojandose de aquellas prendas burdas de pastor en dia festivo, se lav6 y se afeit6 y sonrié satisfecho al mirarse al espejo. Una vez mas habia salido con bien de un trance tragico, pero como ignoraba el alcance de su accion, no sabia hasta qué extremo deberia precaverse de ser descubierto. Ya era de noche cuando abandono su refugio y, seguro de no ser descubierto, pues habia procedido con inusitada rapidez, se encamin6 al centro del poblado. Tenia necesidad de realizar ciertas gestiones, necesitaba gente que le ayudase. En uno de los muchos tugurios de la populosa ciudad fronteriza, encontré lo que buscaba. Un individuo de aspecto sospechoso, recio de musculatura y amenazador de porte. Debia conocerle sobradamente porque cuando le vio entrar en la taberna, le hizo un guino malicioso con los ojos, al que Zenker contest6 con otro invitandole a salir. Poco mas tarde se encontraban en la calle. —Que hay, patron? —pregunto el individuo—. Hace tiempo que no me da trabajo. —Tengo algo para ti, Gregory —repuso el secretario—. Por ahora no es nada de peligro. —Aunque lo fuera. Usted sabe que no me asustan los Colts. —Bien, mas adelante hablaremos. Necesito que te desplaces a la costa en el curso del rio Eel. gConoces la hacienda de Jim Texas? —jPor Judas! ;Quién no conoce algo que no esté relacionado con ese tipo? —Pues bien, necesito que te dejes caer por alli y averigtes si tiene en su poder retenido a alguien. No sé qué es de un amigo mio que cogid preso y necesito saberlo con seguridad... —Bien, iré por alli. Qué debo hacer? —Averiguarlo y lo que sepas, me lo telegrafias aqui. Yo bajaré todos los dias a lista de telégrafos a recoger el telegrama. Ponlo a nombre de Paul Miles. No me interesa por el momento que se sepa que estoy aqui. Sac6 varios billetes de su cartera y se los entreg6é. El bandido, satisfecho, abandono la calle separandose de él. Zenker durmié aquella noche en un hotel y al siguiente dia se present6 en su casa de los arrabales con una pequena cartera debajo del brazo, como si regresase de un viaje comercial. cConniclooolks C@©