Pulp Fiction, 1940 · page 95 of 102
Aventuras de Jim: Texas — page 95: what you’re looking at
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ello, le dejaria abandonado en el primer pueblo por el que pasasen. Al llegar la noche, desanimados y cansados, decidieron hacer alto en un parador que descubrieron junto a la carretera. Nino estaba agotado y necesitaba reponer fuerzas para seguir adelante. Aunque preguntaron si habia parado alli el calesin, no les dieron razon alguna y Nino a pesar de su pesadez de cabeza, grund: —Bueno va, manito. No preguntes bobadas, creo yo. ¢Cémo iban a parar aqui llevando a la muchacha atada como a un fardo o asi? —Tienes razon... Estoy loco, Nino... Si no encuentro a Stella... —Si no la encuentras, jmaldita sea Sonora!, me pegas cuatro tintos y en paz... Yo he tenido la culpa de todo y antes que verte sufrir asi, o me matas o me tiro por un barranco abajo. —No digas estupideces, Nino declar6é Texas. —Lo mismo me la hubiesen robado a mi si no en esa forma en otra... No soy tan obtuso que no de el valor que poseen mis enemigos. Cenaron desganados y se acostaron durmiendo mas por el cansancio que por sueno y apenas ray6 el dia, volvieron a montar a caballo lanzandose hacia el Sur. Desde aquel instante, Texas abandono la carretera de la costa para avanzar por el terreno herbéreo y algo accidentado que se dilataba a su izquierda. Temia que para despistar, caminasen fuera del sendero general, evitando con ello que alguien pudiese senalar su pista. Esto le hacia perder terreno y tiempo, pero estaba decidido a llegar a Yuma registrando todo el Oeste de punta a punta. Ahora, decidié internarse para seguir de cerca la linea férrea. Bien podian buscar la forma de seguir aquel camino menos viable y si al morir el dia no conseguia ninguna pista, se dirigirian a Sacramento, tomarian el tren y marcharian directamente a. Yuma. Asi, siguieron caminando hasta que el terreno se vio cortado por una senda aspera, que en sentido transversal se dirigia de nuevo a la costa. Texas iba a cruzarla, cuando al pasar junto a un Arbol que rozaba la senda, descubrié algo que flotaba. Era un pedazo de tela suave y transparente, de un color morado, que le trajo algo a la memoria y de modo inconsciente se detuvo para examinarlo. Se trataba de un trozo de un velo suave, usado para preservarse del polvo y, el color le record6 que habia visto uno igual al cuello cConniclooolks C@©