ComicBooks.com Register / Loginit's free!

Pulp Fiction, 1940 · page 96 of 102

Aventuras de Jim: Texas — page 96: what you’re looking at

📖 Open the full issue in the page-flip reader →
Aventuras de Jim: Texas — page 96: Pulp Fiction, 1940

A restored page from Pulp Fiction, 1940. Page through the whole issue in the reader above.

📄 Transcribed text from this page (OCR, searchable)

Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

de Vera. Lanzando un rugido de alegria, exclam6: —jA la derecha, por la senda!, han pasado por aqui. A todo galope, siguieron la senda hasta que mediada la tarde, volvieron a salir a la dura carretera de la costa. Sin perder ritmo ni velocidad, se lanzaron por ella y media hora después, una espesa nube de polvo de un grupo de jinetes que galopaban por delante, les molest6 terriblemente, pues les cegaba y resecaba sus gargantas. Pronto tomaron contacto con los caballistas mas rezagados. Texas, a pesar de la mala visibilidad, observ6 que las monturas sudaban copiosamente y que daban muestras de agotamiento. Adelantandose, cruz6 entre dos jinetes y sus ojos miraron hacia la izquierda, descubriendo sobre el pecho de uno de ellos una estrella de sheriff, pero cuando iba a dejarles atras un grito indescriptible de alegria, de espanto, de angustia y de toda clase de sentimientos mezclados, le obligé a tirar brutalmente de las bridas de su montura. —jTexas!... jjJim!! La voz se clav6 en los oidos de Jim como un clarin de guerra y revolviéndose hacia atras, descubrio sobre la silla de un caballo, una silueta que hubiese reconocido entre todas las del mundo. —jStella! —rugio. Echo su caballo sobre el de la joven y ésta, desfallecida, alarg6é ansiosamente sus brazos hasta caer en ellos, incapaz de resistir aquella nueva y terrible emocion. Texas la arranco de la silla y la atraves6 sobre la suya, estrechandola contra su pecho amorosamente, al tiempo que todos los jinetes detenian su galope y se agrupaban en torno a él. El sheriff fue el primero en dirigirse a Texas, diciendo: —Capitan, tengo un enorme placer en conocerle personalmente y celebro infinito que atn viva. La muchacha me asegur6 que le habian matado jy... Texas, sin soltar su dulce presa, pregunt6: —Sheriff, quiere decirme cémo esta joven iba en su compania y hacia dénde se dirigian ustedes? —jOh, eso es muy largo para contar entre este maldito polvo! Si le parece bien, nos internaremos por terreno mas propicio. Esa cConniclooolks C@©