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Pulp Fiction, 1940 · page 93 of 102

Aventuras de Jim: Texas — page 93: what you’re looking at

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Aventuras de Jim: Texas — page 93: Pulp Fiction, 1940

A restored page from Pulp Fiction, 1940. Page through the whole issue in the reader above.

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Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

cueva y estaba dispuesto a seguir la pista de Zenker y Vera hasta donde humanamente fuese posible. Antes de amanecer, tenia doce hombres a caballo esperando 6rdenes y volviendo a la casa, pregunt6 a Stella: — Seria usted capaz de llevarme al sitio de donde se fug6? —Creo que si... Lo intentaré. —Yo le proporcionaré un caballo. Esta, usted muy cansada. —Gracias, pero ya estoy fuerte. Quiero ir con ustedes. Apenas, la claridad lo permiti6, Stella, cuando salié del pueblo, pareci6 reconocer el camino, pues sin muchas, dudas consiguid llegar al sitio de la cueva. Atin pudieron encontrar vestigios de su estancia, como las cuerdas rotas y algunas latas vacias de conserva, asi como huellas de numerosas pisadas sobre la himeda hierba. —Bien —dijo el sheriff— este es el lugar. Ahora busquemos por donde han huido. Sus ayudantes se disgregaron por el terreno y poco después, uno gritaba: —Aqui, sheriff. Vea estas huellas. El aludido examin6o el terreno. En él, se habian marcado con claridad las rodadas del calesin. —jA caballo! —orden6 el sheriff-Sigamos esas huellas... Usted senorita, puede volverse a mis oficinas hasta que yo regrese. —No —grit6 ella enérgica, les acompanaré. Quiero quedar convencida de que Texas ha muerto, dénde y cémo y eso sélo podré oirlo de labios de esa pareja de malvados. —Pues si se encuentra usted con animos, adelante, aunque posiblemente la jornada sera bastante dura. —No me importa; por él... jtodo; hasta la vida! Mediado el dia, alcanzaron una especie de senda, que cortaba diagonalmente el terreno hacia el Sur. Debia haber sido trazada por el continuado paso de ganado hacia la carretera de la costa, pero seguia casi recta aunque llena de polvo. Las huellas se bifurcaban en la senda y aunque a trechos se perdian, pues el aire al levantar el polvo las borraba, las volvian a encontrar siguiéndolas con obstinacion. —Se dirigen a la costa —advirti6 el sheriff— por alli hay mas trafico y contaran con la contingencia del paso de otros carruajes cConniclooolks C@©