ComicBooks.com Register / Loginit's free!

Pulp Fiction, 1940 · page 92 of 102

Aventuras de Jim: Texas — page 92: what you’re looking at

📖 Open the full issue in the page-flip reader →
Aventuras de Jim: Texas — page 92: Pulp Fiction, 1940

A restored page from Pulp Fiction, 1940. Page through the whole issue in the reader above.

📄 Transcribed text from this page (OCR, searchable)

Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

esposa del sheriff preguntando angustiada: —jOh, Dios mio! ¢Dénde estoy? —No se alarme, muchacha —dijo ella carinosa—. Esta usted en sitio seguro. Estas son las oficinas del sheriff de Sites. — Sites? ;Ddnde esta este pueblo? — Donde va a estar joven?, en California. —Pero... Muy lejos de Sherwod? El sheriff intervino para afirmar: —A unas cuarenta millas en linea recta poco mas o menos. Ella se cubrié los ojos con las manos murmurando: —jQué lejos!... Fl matrimonio se mird y luego el sheriff cariNosamente, pregunt6o: —Joven, scree usted estar en condiciones de explicarnos cémo ha llegado usted a aqui a estas horas de la madrugada? —jOh, si, ya me acuerdo! jMe escapé! — Se escapo de dénde? —De las manos de Zenker y de mi prima Vera. Querian matarme como han matado al pobre Jim. El sheriff se envar6o al oirla, hablaba de crimenes y aquello para una autoridad como él era algo serio y urgente. CariNosamente repuso: —Serénese y cuénteme todo lo que pueda. Tenga en cuenta que si no, nada podré hacer si atin es tiempo de hacer algo. Stella por un poderoso esfuerzo de voluntad, reconcentr6é sus pensamientos y de una forma un poco confusa, pero lo suficientemente clara para que el sheriff se hiciese una idea de lo sucedido, explic6é su odisea desde que regresaran de la mina hasta el momento de su fuga. El nombre de Texas era tan popular, sobre todo en California, que el sheriff se envar6 al oir que le habian dado muerte y pregunt6: —Esta usted segura de ello? —FEso me asegur6 mi prima. Le tendieron una emboscada para deshacerse de él en Sherwood. jYa nada se puede hacer por él! El sheriff, hombre enérgico y activo, dejé a Stella al cuidado de su esposa, y abandonando las oficinas se dedicé a visitar varias casas para reclutar gente que le sirviese de ayudantes. En cuanto amaneciese, se dirigiria al lugar donde Stella estuvo recluida en la cConniclooolks C@©