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Pulp Fiction, 1940 · page 59 of 102

Aventuras de Jim: Texas — page 59: what you’re looking at

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Aventuras de Jim: Texas — page 59: Pulp Fiction, 1940

A restored page from Pulp Fiction, 1940. Page through the whole issue in the reader above.

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Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

—No. Me han dado el nombre de ella y cuando se lo eché en cara, crei que me iba a destrozar. Le ha puesto rabioso ver descubiertos sus planes. Spack que adoraba a su hija por encima de todos sus vicios y maldades, se sintid indignado. —Bien, ya trataremos ese asunto a su debido tiempo. —Si, pero debes tener cuidado con él. Es capaz de hacerte traicid6n cuando quede convencido de que sus ocultos planes respecto a nosotros han fracasado. —Fstaré alerta y si le considero un peligro... No dijo mas, pero en el acento rencoroso de sus palabras, Vera adivino una tragica sentencia para su aliado. Luego insistid: —,D6nde esta Zenker? En el poblado. Le prohibi estar aqui hasta que tt vinieses. —Bien, voy a hablar con él. De momento dejaremos muerto este asunto vuestro. Hay que huir con Stella y deshacernos de Texas. Esta noche Zenker y tu saldréis de aqui con tu prima, para el lugar donde tengo todo preparado y yo me quedaré para deshacerme de ese tipo. El se goz6 con mi supuesta muerte el dia que me colg6 de un arbol. Yo no me separaré de él hasta que quede convencido de que esta bien muerto. Vera se estremeci6 hasta lo mas recéndito de su ser. Odiaba a Texas por estar convencida de que él amaba a Stella, pero en el fondo, el amor que le profesaba era superior a todo odio y ahora, al saberle condenado a una muerte proxima y segura, algo intimo en ella se rebelaba a consentir su muerte, aunque sabia que mientras él viviese el peligro estaria rondando sus vidas. Spack sin darse cuenta ni remotamente del martirio que estaba sufriendo su hija, exclamo: —Voy para alla. Te dejo al cuidado de ese hombre y cuando yo vuelva de hablar con Zenker, me encargaré de él. jTe juro que lo que yo sufri aquella noche me lo voy a cobrar ésta! Vera apreto los dientes y nada contest6. Saliendo fuera de la cabana, acompano a su padre hasta la puerta. El calesin se hallaba parado junto a un esquinazo de la chabola. Nadie rondaba por alli. Aquel era un lugar muy extraviado, que Zenker habia sabido elegir muy bien para verse libre de curiosos. cConniclooolks C@©