Pulp Fiction, 1940 · page 53 of 102
Aventuras de Jim: Texas — page 53: what you’re looking at
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Asustado, penetré en el rancho llamando a Nino con grandes voces, pero los sirvientes le notificaron que Nino habia salido a caballo con Stella e ignoraban dénde podrian encontrarse. Al descubrir abandonados por tierra algunos utiles de pesca, el pedén supuso que estarian en el estanque y a todo correr, se dirigi6 a aquella parte de la hacienda. Su inquietud aumento de grado al descubrir al borde del estanque, varias canas, sedales, un recipiente con algunas truchas ya muertas y una cana tronchada. Aquellos adminiculos indicaban que habian estado alli, pero su ausencia le sumia en una viva inquietud. Al hacer un registro por las inmediaciones por si se habian refugiado entre el espeso verde para descansar, lanz6 un rugido de espanto. Acababa de descubrir el cuerpo de Nino caido de costado junto al tronco de un Arbol. Al acercarse, observ6 que estaba privado de conocimiento y herido. El sombrero aplastado sobre su cabeza, metido hasta casi su boca, aparecia lleno de sangre y la camisa del mejicano también presentaba senales copiosas de ella. El peon asustado, hizo vibrar un cuerno de senales que llevaba siempre colgado del cuello y a sus roncas notas, no tardaron mucho en acudir los obreros que se hallaban mas cerca, entre ellos varios vaqueros de un hatajo préximo. Rapidamente tomaron a Nino entre sus brazos y lo trasladaron al estanque. Alli le despojaron del sombrero, observando que presentaba un golpe contundente en la parte trasera del craneo, golpe que por fortuna, debido al fieltro del sombrero, no le pulveriz6 el hueso, pues la barra al pegar, debi6 escurrirse hacia atras produciendo una herida mas extensa que profunda. Rapidamente le aplicaron compresas de agua fresca lavandole bien la lesi6n. Alguien verti6 en ella un poco de alcohol, cosa que oblig6 a Nino a estremecerse y mientras le curaban, los peones alarmados buscaban a Stella, pues por la situacién del mejicano comprendian que algo anormal habia sucedido. Los cuernos de alarma vibraron por toda la enorme extension. Varios jinetes partian veloces comunicando el suceso y dando orden de buscar a la joven y a todo ser extrano a la propiedad que pudiera encontrarse en ella, y la mas espantosa confusi6n reinaba entre los cConniclooolks C@©