Pulp Fiction, 1940 · page 23 of 102
Aventuras de Jim: Texas — page 23: what you’re looking at
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Nicholis, arrastrando su pierna derecha, se adelant6 un poco, exclamando: —jJerry! jJerry!... Hijo mio... alla voy... Y asiendo un taco de madera que oficiaba de tirador en la puerta, la empuj6 suavemente, al tiempo que apartandose a un lado, invit6 a Jim: —Pase, capitan... Mi pobre nieto se alegrara mucho al verle... Jim se adelant6 y pasando ante él, penetr6 en la estancia. Pero apenas habia dado un paso en el interior, Nicholis tird hacia fuera del tosco pasador y cerr6, quedando en el pasillo. Cuando Jim quiso darse cuenta de la maniobra, era tarde. Zenker, con cinco individuos armados de impresionantes revolveres, le rodeaban de modo amenazador y aunque Jim llev6 velozmente la mano a su cintura, desisti6 de intentar sacar un arma, pues sabia que no le darian tiempo a ello. Mientras no provocase una accion violenta, podria vivir y en tanto que conservase la vida, podia encontrar un medio de burlar la burda y tragica celada que tan diestramente le habian tendido. Zenker, apuntandole al pecho desde el fondo de la habitacion y sonriendo de una manera siniestra, exclamo: —Buenas tardes capitan Texas... Es usted el colmo de la amabilidad y de la candidez, mordiendo los anzuelos. Nunca creia que se diese usted tanta prisa a picar en éste. Jim, con los rasgos de su rostro convertidos en granito, no contest6. Se estaba insultando interiormente de un modo atroz al darse cuenta de la raz6n que Zenker tenia para recriminarle su buena fe. El secretario de Spack le contemplaba avidamente, esperando sus reacciones, pero como Jim pareciese no darse cuenta del peligro que corria, anadio: —Estaria usted muy satisfecho de su éxito alla en la mina. Fué usted muy habil y temerario y me hizo pasar momentos terribles, pero todos no reimos en un dia. Yo consegui evadirme de sus trampas y usted ha caido inocentemente en las mias. »Sabia que picaria usted en ésta, porque le serviria para ello mi preciosa documentaci6n. Nicholis Geissel existi6, claro que existid, pero muri6 ahogado el infeliz y yo le he resucitado para que su podrida carne le sirviera de cebo. Es el que se puede echar a las cConniclooolks C@©