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Pulp Fiction, 1940 · page 22 of 102

Aventuras de Jim: Texas — page 22: what you’re looking at

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Aventuras de Jim: Texas — page 22: Pulp Fiction, 1940

A restored page from Pulp Fiction, 1940. Page through the whole issue in the reader above.

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Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

banco, descubri6 a un individuo de unos cincuenta y cinco anos, vestido al modo de los pescadores y con la cabeza resguardada de los rayos del sol por un viejo y amplio sombrero de anchisimas alas, que casi le velaba el rostro. El individuo tenia los ojos fijos en la cinta costera de arena que venia del Norte y esto le llev6 a descubrir a Texas que avanzaba a caballo con direcci6on a la choza. Pero a pesar de darse cuenta de que se dirigia alli, no se movid de su asiento ni hizo gesto alguno que denunciase que le conocia. Jim detuvo el caballo junto al viejo y exclamé: —Buenas tardes, senor. —Buenas las tenga, senor. ;En qué puedo servirle? —Es esta la cabana de Nicholis Geissel? —Fsta es forastero. Yo soy Nicholis. Jim le examino intensamente, pero nada descubrio en su tostado rostro recubierto de largas barbas, que le hiciese sospechar de él. Desmonto y arrojando las bridas sobre el cuello de «Huracan», dijo: —Yo soy el capitan Jim Texas. Nicholis se levant6 rapidamente, aunque pareci6 quedar un poco encorvado y exclam6, confuso: —jOh, senor!, perdon... yo... yo no le conocia y... no supuse que usted me honrase con... con su presencia tan pronto. Es para mi un gran honor que usted... —Exctsese los cumplidos senor. No ha sido ninguna molestia para mi acudir a su llamamiento. Treinta millas por la costa es un paseo muy agradable. —jOh, es usted muy bueno!... No crei que... que se daria tanta prisa y... en fin, caballero Texas, si quiere usted honrarme pasando a mi modesta choza podemos hablar ahi dentro. Vera usted a mi pobre nieto impedido y... —Bien, pasemos. Tendré mucho gusto en verle y en hacer por usted lo que esté en mi mano. —Pues haga el favor de seguirme... Nicholis se adelant6 por el estrecho y _ oscuro pasillo, encaminandose hacia el fondo, donde se descubria una puerta cerrada. A los dos lados del pasillo otras dos puertas conducian a las dos habitaciones que formaban ambas alas de la construcciOn. cConniclooolks C@©