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Pulp Fiction, 1940 · page 21 of 102

Aventuras de Jim: Texas — page 21: what you’re looking at

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Aventuras de Jim: Texas — page 21: Pulp Fiction, 1940

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Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

sus bienes. Cuando muy de manana mont6 a caballo, Nino, que habia preparado la montura, dijo: —Bueno, manito, creo yo que debia ir contigo. Se me van a aflojar los huesos o asi de andar hecho un holgazan por la hacienda. — Para qué estan los picos y las azadas, maldita sea todo Méjico, sino para que ejercites tus rinones? —No, manito, eso no... Ti sabes que esa clase de trabajo me sienta mal... Tu ponme dos «Colts» en la mano y pideme con ellos lo que quieras, jmaldita sea Sonora!, pero eso de cavar la tierra no. Tu sabes que mi insicrasia... —Tu vagancia, Nino. No vales ni el maiz que te comes. —Bueno, va... Si ti te empenas... —No. Por esta vez pase, pero escichame bien. Me voy a Sherwood; espero estar de regreso pasado manana. Te confio el cuidado de la senorita Stella. Si crees que te sirve para algo esa baya vacia que tienes sobre los hombros, procura conservarla cuidando a Stella. No te advierto mas. —Qué va, bueno manito; no me repitas mas la advertencia, que no soy ningun pringao, creo yo, para no saber cual es mi obligacion, irepinto! Stella, alarmada, se acercé al caballo, preguntando: — Esta usted seguro de que no correra ningtin peligro yendo a ese poblado? —No es posible Stella. jSi esta casi a las puertas de mi hacienda! —Bien; me alegraré que todo marche en orden. jAdids, Jim, y que tenga usted suerte! Texas atraveso su extensa hacienda y sali6 a la costa siguiendo por el arenal que bordeaba el mar. El tiempo se mostraba atin espléndido y aquello resultaba para él un paseo agradable. Era media tarde cuando daba vista a Sherwood, un poblado de pescadores y taladores de arboles que se asentaba a un cuarto de milla de los acantilados. El vecindario era de unos doscientos vecinos que se pasaban el dia o en el mar o en los bosques cercanos. Jim buscé la choza descrita en la carta y no tard6 en descubrirla. Como le indicaba, era la unica existente fuera del poblado y se trataba de una construccién bastante amplia, con una pequena cerca de adobe seco al sol y una corraliza a la espalda. En la puerta, sentado sobre un gran pedrusco que servia de cConniclooolks C@©