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Pulp Fiction, 1971 · page 9 of 76

Ballet Cósmico — page 9: what you’re looking at

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Ballet Cósmico — page 9: Pulp Fiction, 1971

A restored page from Pulp Fiction, 1971. Page through the whole issue in the reader above.

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Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

—Y ahora... —Y ahora este es el resultado. Este es el fin... —senal6 a su alrededor con ademanes sobrios, pausados, severos—. Nuestro fin, hijos. Pero eso ya lo sabemos. Lo supimos siempre, desde el mismo principio del fin. No debemos quejamos. No hay por qué llorar, ni por qué jurar, lamentarse, maldecir... S6lo hay que pedir a Dios que todo termine asi; placidamente, casi sin darse uno cuenta... —Dios... —mascull6 aquél—. ;Habra sobrevivido el propio Dios a semejante horror, a todo este holocausto? —Dios siempre sobrevive —sentencié el patriarca—. No digas locuras, hijo. Dios forma siempre parte de lo que queda, de lo que pervive... Vamos ya. Es tarde. Hay que descansar. Habian lIlegado al pueblo. Se diseminaban hacia sus chozas. Solamente uno se quedo ante el patriarca. Y mir6 al cielo. Mir6 a los astros lejanos, sobre el paramo eterno del planeta oscuro. —Y... y la nave, senor? —indag6, inseguro. —La nave... —suspiré el patriarca, escudrinando en vano la distancia, los limites insondables de la béveda celeste—. Dios querra que llegue a alguna parte en el universo, a algtin punto en el cosmos. Tengo fe en ello. Como la tendrian ellos al elevarse al subir hacia los astros... —¢Servira de algo? —Espero que sirva. Alguna vez, el hombre aprendera la gran lecci6n. Este puede ser ese momento. Ahora o nunca, hijo. Ellos son la esperanza, el futuro de la especie. Pero depende todo de si mismos. Hay que confiar en que no vuelvan a empezar, en que lo que se inicié con Adan y Eva, con Cain y Abel, no se repita una vez mas hasta sus ultimas consecuencias. —Si, yo espero que ellos consigan alguna cosa por la que todo esto haya valido la pena —musit6 uno. Luego, mened la cabeza lentamente—. Pero, ;por qué ellos? ¢Por qué precisamente ellos... y no nosotros? ¢Por qué nosotros hemos tenido que ser... los contaminados? El patriarca se encogié de hombros. El viento jugueteé de nuevo con sus jirones grises de viejas ropas, las Ultimas ropas de la Humanidad, encima de los tltimos cuerpos humanos que sobrevivirian al caos. Viento seco, frio, pero a veces singularmente ardiente en su caricia aspera y cruel sobre la piel humana cubierta de llagas, de llagas que siempre progresaban, en implacable avance victorioso hacia las tinieblas de la muerte, con aquel punado de miseras criaturas perdidas en el planeta sin luz, sin vegetaci6n, sin agua, sin vida... —Siempre fue asi —suspir6 el patriarca—. Siempre hubo unos que se quedaron, otros que partieron... Unos mueren, otros. so reviven.... a