ComicBooks.com Register / Loginit's free!

Pulp Fiction, 1971 · page 8 of 76

Ballet Cósmico — page 8: what you’re looking at

📖 Open the full issue in the page-flip reader →
Ballet Cósmico — page 8: Pulp Fiction, 1971

A restored page from Pulp Fiction, 1971. Page through the whole issue in the reader above.

📄 Transcribed text from this page (OCR, searchable)

Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

largos cabellos. Afirm6é despacio. —Es cierto —admiti6—. Tenemos miedo. Siempre se tiene miedo. Cuando se nace a la vida, cuando se tiene conciencia, se teme el futuro, la vida misma. Cuando se va a morir, se siente ese mismo miedo. —Y nosotros vamos a morir —jadeé éste. —Vamos a morir, senor —se lament6 uno—. Y no podemos evitarlo... —Nadie puede evitar la muerte. Nunca se pudo hacer nada por evitarlo —sonrio tristemente el patriarca—. Esta escrito en el libro del destino de cada hombre; se nace, se vive y se muere, como todo lo que la Naturaleza produjo. —jNo quiero morir! —solloz6 uno—. jSoy muy joven atin, senor! Apenas conoci la vida... —Eso es verdad, hijo —le mir6é paternalmente—. Pero yo nada puedo hacer. Sdlo te llevo la ventaja de mis anos. No pedi vivirlos, pero asi ocurri6. Ti debiste vivir mas tiempo, hijo. Todo el mundo deberia vivir lo justo, al menos, para saber lo que es la vida para empezar a preguntarse por qué vive, aunque nunca encuentre respuesta. —Y yo he de limitarme a preguntar al silencio, al vacio, a la noche, a la nada, por qué muero... —gimi6d uno—. Sin que jamas encuentre respuesta tampoco. Se apoy6 en unas rocas negras como basalto, tersas como 6nix. Alguna vez habian sido algo: monumentos grandiosos, monolitos, simbolos de poder, de gloria humana, de grandes politicos, dirigentes, figuras supranacionales, acaso benefactores de la Humanidad doliente. Ahora no eran nada. O casi nada. Sdlo rocas negras, de atormentado perfil. —No es justo —solloz6 otro—. j;No es justo! Nosotros no pedimos esto, senor. ;Por qué sucedi6 asi? ;C6mo empez6? El patriarca escuchaba. Escuchaba sin alterar su gesto ascético, de esfinge o de figura biblica. Dio unos pasos. Un seco, helado viento del gran desierto que era el planeta aniquilado por el hombre, agité sus ropas, puros jirones grises y desvaidos en torno a un cuerpo enjuto, estirado y altivo. —C6mo empezo... —su voz era amarga, su perplejidad manifiesta —. Si lo supiera, Dios mio... Si lo supiera... Supongo que comenz6 como comienzan siempre todas las cosas. Estipidamente. Si, estupidamente. Nunca el hombre fue mas estupido y ciego en toda su vida... Ni siquiera supo lo que hacia. No fue éste o aquél, no fueron unos u otros. No. Fueron todos. Todos tuvieron la culpa. Todos tuvimos la culpa. Unos por hacerlo. Otros, por consentirlo pasivamente. ConnicloOolkksS.c©