Pulp Fiction, 1971 · page 62 of 76
Ballet Cósmico — page 62: what you’re looking at
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Miraron las tres mujeres, en silencio, hacia el lugar donde Héctor trabajaba intensamente, estudiando los andalisis que Galaxy le iba proporcionando del planeta en que se hallaban. La luz de la cabina del comandante era la unica que mostraba luz en el eterno creptsculo diabdlico de aquel mundo convulso. —Si —musit6 Nadia—. Creo que tienes razén, Alpha. Hemos de mostramos fuertes. Mas fuertes que nunca... Ingrid giré la cabeza de subito. Senalé hacia un punto en el yermo caliente, no lejos .de la orilla del burbujeante mar de lodo en ebullicion. —Mirad —senalo6—. Creo que vamos a poder disponer, para estudio, de algo realmente importante, con vistas a conocer a los monstruos que pueblan este lugar... Ellas miraron también. Alpha lanz6 una exclamaci6n de sorpresa. —jUn huevo! —exclamé—. Posiblemente un huevo de dinosaurio... —Posiblemente —suspiréd Ingrid—. Es oval, tiene un color dorado... Voy a recogerlo. —Ten cuidado. Puede haber contaminaciones insospechadas en este planeta... —Lo comprobaré previamente —asintid Ingrid, contemplando aquella forma ovoide, casi oculta entre piedras rojizas. Agit6 su pequeno detector magnético—. Graduaré cualquier posible contaminaci6n antes de tomarlo. Ademas, los guantes son herméticos y con capa esterilizante. Espero que todo eso sirva de algo... Se encamino hacia el dorado huevo, que sélo podia pertenecer a una de las horribles criaturas del planeta caliente. Posiblemente un huevo prehistérico a punto de producir un nuevo ser, alado o no. Las especies en aquel planeta se reproducian, aparentemente, por medio de huevos. Alpha y Nadia giraron la cabeza al percibir un leve rumor en la planicie estéril. Sus sensibles audifonos interiores, en el uniforme espacial, les revel6 la proximidad de pasos humanos. Vieron aparecer a la patrulla formada por Alexis, Chang y Doc Barrow. No parecian haber tenido éxito alguno. Su aspecto era de cansancio. —¢Cdmo result6 la caceria? —fue la primera pregunta de Nadia a los expedicionarios. —Negativa —mascull6 de mal humor Chang, sombrio su rostro oriental—. No hallamos a Denton. Ni rastro del lugar adonde pudo escapar. —Acaso muri6 en una de esas horrendas ciénagas hirvientes — sugirid Barrow, abatido. —Seria lo mejor que pudo sucederle, si no disponemos de medios de volver a hacer de él un ser normal —coment6 con sequedac | Alexis C@