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Pulp Fiction, 1971 · page 63 of 76

Ballet Cósmico — page 63: what you’re looking at

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Ballet Cósmico — page 63: Pulp Fiction, 1971

A restored page from Pulp Fiction, 1971. Page through the whole issue in the reader above.

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Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

—. Hemos de pensar que ya no es Denton, si algo de este mundo penetr6 en su cerebro, alterandolo. —Lo que hemos comprobado es que la supervivencia aqui va a ser muy dificil —jade6 Barrow, moviendo su cabeza en sentido negativo —. Todo es igual; feo, hostil, primitivo y violento. Un infierno, muchachas. —Asi fue Ia Tierra una vez —le record6é Alexis—. Y el hombre la domo, no, Doc? —Yo no lo vi, Alex —se irrit6 Barrow—. Y esto si lo veo... g;D6nde anda Ingrid? —Alli —senal6 Nadia—. Ha encontrado algo. Un huevo gigante. Posiblemente de algtin ave prehistorica... —jUn huevo! —exclam6 Barrow, jovialmente—. Bueno, eso puede ayudamos... Se dirigi6 hacia ella, resueltamente. Ingrid ya traia en sus manos aquella forma ovoide, de suave color oro apagado. La manejaba con sumo cuidado. —No habia radiaci6n alguna —senald—. Su _ grado de contaminacion es cero... —Perfecto —aprob6 Chang, interesado—. Iremos a ver al comandante con eso. Tal vez los analisis nos permitan descubrir cosas nuevas sobre los entes de este feo planeta. —Nosotros nos quedaremos aqui, vigilando esto —senalé Alexis—. Ingrid, entre usted a ver al comandante con su hallazgo. —Si, vamos —asinti6d Alpha—. Yo te acompanaré, Ingrid. Las dos mujeres entraron en la nave. Los demas se quedaron en el exterior, aguardando a la segunda patrulla. Lo cierto es que, aun siendo un espantoso mundo aquél, sin ningtn atractivo para contemplarlo, les fascinaba seguir en el aire libre, fuera del encierro de la nave, con la que se desplazaran desde la Tierra a través de tantos lugares inverosimiles del espacio. Las dos mujeres entraron en el corredor cilindrico por donde se alcanzaba el despacho privado de Héctor, el almirante de aquella extrana singladura césmica. Se miraron, sonrientes, siempre con Ingrid sosteniendo aquel dorado huevo. —Espero que todo vaya mejor de ahora en adelante —musit6 Alpha, alisando pensativamente el plastico de vivo color de su traje espacial, en un instintivo gesto muy femenino, que alli parecia algo desplazado. —Seguro, querida —sonri6 ampliamente Ingrid—. Todo ira mejor, ya lo veras... E, inesperadamente, estruj6 aquel dorado huevo que sostenia en sus enguantadas manos brillantes. El huevo se quebr6 con un crujido seco y brusco. Nadia. lanzo una. GiO