Pulp Fiction, 1971 · page 58 of 76
Ballet Cósmico — page 58: what you’re looking at
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—j Eso no aclara nada! —egrit6 ella, exasperada—. ; Héctor recuerda lo que dijo Galaxy sobre esa «niebla» o lo que sea! —éQué dijo Galaxy, Alpha? —se interes6 vivamente Chang, acercandose a ellos. —Mencion6o la niebla. Es lo mas peligroso de este planeta. En realidad es un gas viviente y pensante —explico ella, exaltada—. ¢Entiende, Chang? Y ademas se apodera de las personas a quienes atacaj cuya forma fisica y mental usa para atacar luego a los demas. —Cielos. Entiendo ahora —miréd Chang a Héctor—. ¢Se ha dado cuenta, comandante, de lo que todo eso podria implicar? Si esa niebla se apodero ya de. Denton... —Tonterias, Chang —se irrit6 el comandante—. Hablé de eso a Barrow. Hemos hecho a Denton, mientras dormia, un analisis encefalografico y psicotécnico. Lo ha pasado limpiamente. Es él, gcomprende? No hubo alteracién. Su mente nos «dijo» que habia sido atacada por un fluido extrano, pero que logré contrarrestarla con sus defensas naturales. gResponde eso a sus dudas? —Bueno, tendra que convenir conmigo, Alpha, en que... si, eso responde claramente a todo posible temor suyo —sonri6 Chang, apacible, volviéndose a ella—. La naturaleza humana fue lo bastante fuerte para resistir las facultades de esa niebla inteligente, y eso debe regocijarnos a todos. —Pero Chang, Héctor —se exasper6é Alpha, preocupada—. ¢Y si esa niebla fuese demasiado inteligente, incluso para un detector mental que puede resultar vulgar a sus poderes mentales, y les hubiera enganado desde dentro de la mente de Dentén? Chang boqued, sorprendido. No atiné a responder. Cambi6 una mirada vacilante con Héctor que, de repente, habia arrugado el ceno con sorpresa y desorientacién también. —Obstinada y molesta, cabeza de chorlito —se enfureci6é, mirando iracundo a Alpha—. Voy a probarte de una vez por todas que tus fantasias no tienen sentido ahora y que Dent6n es tan normal como cualquiera de nosotros. Bastara con que... En ese instante parpade6é la luz de llamada de urgencia sobre la cabeza de Héctor en su camara de comandante de la nave. Se volvid él, sorprendido, apresurandose a mover el dial que hacia funcionar el sistema de comunicacién dentro de la astronave humana hacia los astros. —Comandante —dijo, seco—. Informe. ;Qué sucede? —jAqui la enfermeria, comandante! —son6 agitada la voz de Barrow Su rostro se reflej6, descompuesto, en el azul espejo fluorescente de la televisi6n interior—. jAlgo ha sucedido! — Qué es ello, Doc? —indag6 Héctor, alarmado. —Dent6n, senor. Ha desaparecido. De repente desperto vy nadie le C@