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Pulp Fiction, 1971 · page 20 of 76

Ballet Cósmico — page 20: what you’re looking at

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Ballet Cósmico — page 20: Pulp Fiction, 1971

A restored page from Pulp Fiction, 1971. Page through the whole issue in the reader above.

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Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

el cosmos, Ebano? —protest6 el latino Martin, con enfado—. Es vital saber qué nos sucede. Todo parece normal. Velocidad de crucero, rumbo, funcionamiento de la nave, estado fisico y mental... Como si esta nave, ideada, disenada y construida por nosotros, en el planeta Tierra, y por medios perfectamente terrenos, e incluso limitados por las tremendas circunstancias del caos planetario que sufrimos, fuese movida por fuerzas césmicas inconmensurables... y nosotros no sintiéramos nada de nada. Igual que en un sueno. —Un sueno... —Héctor inclin6é su arrogante cabeza rubia, de largo cabello, de noble rostro inteligente, sensible y viril. Los ojos verdes centelleaban, cuajados de dudas, de interrogantes, de incertidumbres sin limites—. Dios mio, la vida humana se dijo a veces que era como un sueno fugaz. :Sera éste de ahora un sueno infinito y fabuloso mas alla de todas las normas fisicas conocidas, mas alla de cuanto nosotros hemos concebido y aceptado como natural y plausible? Hubo un profundo silencio tras hablar el comandante. La nave, en teoria, continuaba su vuelo normal. Normal... La palabra inspiraba risa. Y, sin embargo, bastaba oprimir una tecla del gigantesco computador para que la pantalla diera un rutinario informe: «Curso, velocidad y situacién a bordo, normales.» No importaba que Galaxy, trastornado por algo que su complejo cerebro electr6nico no acababa de entender, los hubiera arrancado a su sueno helado de anos, para afrontar una situaci6n extrana, incongruente. Algo iba mal, por supuesto. Habia mi error en alguna parte. Pero no en los instrumentos de a bordo, no en sus motores idnicos, no en su ruta fijada previamente, que la velocidad inaudita e inconcebible de ahora, habian alterado de modo _ alucinante, dirigiéndolos a... a Andrémeda, alla en los confines nunca sonados por el hombre en su afan eterno de conquista tecnolégica. —Si esta sucediendo, no es un sueno, comandante —rechaz6 Alexis, categdrico—. No lo que entendimos siempre por un sueno, al menos. Esta sucediendo. No hay fuerza motriz ni la hubo jamas, que proyecte al hombre y a sus maquinas a velocidad cercana a la luz, cuando menos mas alla de ese limite imposible de alcanzar. Algo ocurrid, es evidente. Estoy conforme en que hemos traspasado una barrera, no sé cual. Pero no es un sueno. Nos esta sucediendo a nosotros. Aparentemente, por la causa que sea, nos vemos de modo normal, vivimos en nuestro ambiente normal, limitado y rudimentario. Ese puede ser un fenédmeno psiquico, o una simple ilusi6n. Es como el que va a velocidad de vértigo dentro de un vehiculo. Lo que esta dentro de ese vehiculo parece inmovil para él, porque no mira al exterior. Si lo hace, descubre que todo es una mancha borrosa, un vertiginoso desfile de imagenes que van quedandose atras. Digamos que algo, en ese fenomeno. nos, permite. .