Pulp Fiction, 1971 · page 15 of 76
Ballet Cósmico — page 15: what you’re looking at
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lentamente de su letargo. Muy lentamente. Las tapas de sus capsulas respectivas se deslizaron suavemente, la gélida temperatura se fue modificando de modo paulatino. Al final despertaron. Uno a uno. Por orden rigurosamente establecido en la programacion electrénica. El primero tenia que ser el comandante. El hombre encargado de dirigir la nave hacia su destino: Héctor. Héctor despert6. Su primera impresidn fue de estupor y desorientacié6n. La segunda, de esperanza. La tercera, de inquietud. Fsperanza en haber llegado a alguna parte. Algtn rincdén planetario donde los sistemas de andalisis situados en la superficie externa de la nave hubieran detectado atmdosfera respirable y suelo adecuado a la supervivencia humana, datos que, pasados a los computadores interiores, determinarian que éstos pusieran en funcionamiento, no solo el sistema de despertarles de su helado sueno, sino también de posar suavemente la nave en el planeta designado, o hacerle girar en 6rbita adecuada en tomo a él. Pero nada de eso sucedia. Héctor lo supo inmediatamente. Le bast6 mirar a una de las numerosas pantallas en circulo, situadas frente a su capsula de hibernacion, y descubrir en ella datos negativos por completo, indicaciones de marcha de los motores idnicos, velocidades y demas informes técnicos de la marcha del viaje. Seguian viaje, eso era indudable. El detector de averias mostraba su pantalla fluorescente en blanco. ;Qué sucedia entonces para ser despertados bruscamente? Preocupado, miré a los demas companeros, alineados en tres filas de capsulas transparentes y horizontales, suspendidas en las curvas paredes blancas, plasticas, del interior del vehiculo espacial. Todos iban despertando, uno a uno; Nadia, Perth, Coplan, Alexis, Alpha... Todos. Por el riguroso orden establecido. Era el retomo a la vida. Héctor frunci6 el ceno. Pens6 lo peor. —Galaxy... —musit6—. Acaso una averia... Cruz6 hacia los controles de emergencia. Puls6 una serie de botones de diversos colores y formas. Aparecieron letras rapidas, luminosas, en una pantalla de informaci6n automatica del computador: «Sin averias mecanicas. Galaxy funciona perfectamente. No hay fallos técnicos a bordo.» Fscueto y preciso. No cabia error. Los programadores no se equivocaban. No hasta ese punto. Pero si todo iba bien... : ConnicloOolkksS.c©