Pulp Fiction, 1971 · page 12 of 76
Ballet Cósmico — page 12: what you’re looking at
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La nave seguia, seguia su rumbo fijado. Los delicados, complejos aparatos de a bordo, el mecanismo de control y direcci6n actuaban por si solos. El hombre no era necesario ya, en tanto no fallara algo de lo cibernéticamente calculado y medido de manera rigurosa. Todo estaba previsto en aquel viaje. Absolutamente todo. Solo una catastrofe insospechada podia romper el equilibrio técnico y cientifico de la nave. En cuanto al elemento humano..., su misién era a mas largo plazo. Cuando el viaje estelar tuviera su destino, su conclusién definitiva. Entonces empezaria su propia responsabilidad. Por ahora todo iba bien. La nave se movia por el sistema solar. Su destino distaba mucho de ser Marte, Venus, Saturno o cualquier otro cercano planeta. Posiblemente era preciso abandonar el sistema solar en busca de un cuerpo celeste ideal. Y ésa era la misi6n exacta de la nave y sus trece tripulantes. Ese era el objetivo de la gran expedici6én césmica: hallar un mundo idédneo para la especie humana. Un lugar donde _ sobrevivir, sencillamente. No pedian mas que eso. Nada menos que eso... La nave, accionada por el gran computador, seguia adelante, siempre adelante. La ruta estaba programada, los incidentes o dificultades previstos, y los sistemas de emergencia y seguridad de a bordo, movidos en todo momento por delicados y multiples impulsos electrénicos, no podian fallar en modo alguno, conforme al calculo de probabilidades de los disenadores del sistema de navegacién del vehiculo espacial. La tecnologia era lo bastante perfecta como para asegurarlo asi. Sin embargo, el riesgo, aunque minimo, existia siempre. Y ese riesgo, de presentarse, podia no sélo extinguir el viaje de la nave, sino trece vidas humanas con él. Trece vidas particularmente importantes para el futuro de la especie humana. Trece vidas que eran las tltimas. Las ultimas no contaminadas. Las tltimas capaces de iniciar una nueva Humanidad en cualquier rincén asequible del universo. La nave seguia su rumbo, inmutable como la marcha misma de los astros que la rodeaban, convertida al parecer en un elemento mas dentro del inmenso conjunto armonico del cosmos. La nave sobrepasaba cinturones magnéticos, franjas de asteroides, planetas y satélites... Marte, Jupiter, Saturno, Urano, Neptuno, Plutén incluso. P DOOKSHEO