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Pulp Fiction, 1971 · page 11 of 76

Ballet Cósmico — page 11: what you’re looking at

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Ballet Cósmico — page 11: Pulp Fiction, 1971

A restored page from Pulp Fiction, 1971. Page through the whole issue in the reader above.

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Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

CAPITULO II La nave. La nave y ellos trece. Trece. Justamente trece. Tres mujeres. Diez hombres. Trece, cifra total. Siempre habia sido una cifra de mal augurio. Las remotas supersticiones del hombre, eterno asustado de su propio destino, condenaban aquella cifra maldita, como simbolo de infortunio y de adversos influjos. Ahora parecia distinto. Al menos para ellos. Para cada uno de los trece cosmonautas, la cifra era perfecta. Ideal. De haber sido doce... posiblemente él —o ella— no iria en aquella nave. Estaria abajo. Con los otros. Con los olvidados, los condenados. Con el pueblo contaminado. La nave... Habia sido todo tan facil, que les hubiera hecho felices de haberlo podido advertir plenamente. Pero no. No era ésa la circunstancia. No eran ésas las normas de a bordo. Sdélo el comandante de la nave lo supo. Sdlo él. Y todo fue muy rapido. Apenas salieron de la orbita terrestre, a la supervelocidad de la energia idnica, la droga surtid su efecto, y el sistema de hibernaci6n automatico le encerré en su capsula individual para el sueno en suspensi6n, que podia durar dias, meses, anos o siglos. Héctor supo que lo habian logrado. Lo supo y sonri6 feliz, radiante, lleno de esperanzas, de fe. Luego, le invadi6d el sopor. Se durmié. La urna plastificada, hermética, descendi6, movida por el sistema electrénico de las computadoras, programadas minuciosamente antes de la partida. Se qued6 dormido. Dormido por tiempo indefinido. La nave estaba ya fuera de la 6rbita planetaria de su mundo. Se alejaban hacia el espacio sin limites, hacia las estrellas. Los otros doce dormian su sueno artificial, en el clima gélido y aislante de sus respectivas camaras de suspension. Si algo fallaba en el viaje, jamas despertarian. Jamas. La muerte llegaria en suenos. Y seria un sueno de eternidades. Si todo iba bien, un dia, en el futuro inmediato o remoto, el programador senalaria el momento adecuado, la computadora emitiria las Ordenes pertinentes desde sus nervios y_ células electrénicas, y en la nave, trece seres humanos despertarian a una vida nueva y diferente, muy lejos de su suelo nativo. Muy lejos de todo y de todos... COMICOC|KKS.EO