Pulp Fiction, 1940 · page 8 of 104
Aventuras de Jim Texas: El Rescate — page 8: what you’re looking at
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bandidos obligados a atenderse a si mismos en todas sus necesidades, encendiéd fuego y puso la sartén con un poco de manteca y unos trozos de tasajo. También arrimé un pote para cocer café. Un olor agradable se esparcié por el estrecho escondite, y, como si ello influyese en las muchachas, éstas empezaron a dar senales de vida. Zenker se envar6 al darse cuenta de ello, y, lleno de feroz alegria, esper6 a que recobrasen el uso de sus facultades y se diesen cuenta plena de la tragedia que les envolvia. Fué Vera la primera en recobrar sus sentidos. Le dolia la cabeza horriblemente y sentia unas ganas angustiosas de vomitar, pero, a pesar de estas molestias, su cabeza empez6 a regir rapidamente. Al abrir los ojos paseo su turbia mirada por tan estrecho recinto, y se sintid atraida por la lumbre de la fogata que brillaba en la azulada obscuridad del escondite. La estuvo contemplando unos momentos tratando de darse cuenta del lugar donde estaba y por qué, y, de subito, al girar los ojos, descubri6 a su lado la odiosa silueta de Zenker, que tenia sus fieras pupilas clavadas en ella. La joven lanz6 un grito ronco al descubrirle. Repentinamente, sus recuerdos, habian acudido en turbi6n a su cerebro, y la escena de la sorpresa en la cabina del fot6grafo parecié iluminarse en su mente con mas intensidad que las brasas de la hoguera. Impetuosa, trat6 de levantarse, pero emitid un ronco grito de rabia al considerar que era imposible. Tenia los pies y las manos trabadas y se veia obligada a continuar en tierra. Zenker rio siniestramente al observar su impotencia, y exclam6: — Qué le pasa a la leona, que le han cortado las unas y no puede hacer uso de ellas? ¢Cémo te encuentras, querida, al hallarte otra vez al lado de tu amante y fiel esposo? Supongo que estaras para estallar de alegria y de felicidad. El acento era tan insultante, tan feroz, que Vera sintid un estremecimiento en todo su ser. Adivinaba todo el malsano rencor de su marido y presumia que esta vez iba a ser muy dificil que Texas pudiese acudir en su ayuda con eficacia. Pero, con la valentia que le caracterizaba, le miré intensamente y replico: —Fstoy tan contenta como si me _ hubiese metido por cConniclooolks C@©