Pulp Fiction, 1940 · page 77 of 104
Aventuras de Jim Texas: El Rescate — page 77: what you’re looking at
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servido, lo hizo a la fuerza y acechando la ocasién de eliminarme. Ya le ha visto; me estaba esperando ahi dentro con un revolver preparado. —Y usted a él con un ramo de flores. —Fs que habia adivinado su propésito. Le habia prometido pagarle bien y dejarle marchar, y él, en cambio... —No me cuente cuentos. Usted no estaba dispuesto a dejarle ir. Temia que pudiese facilitar una pista para perseguirle y le estorbaba. He visto todo, oculto detras de aquellas piedras. Le entreg6 usted la muchacha para obligarle a entrar, y disparar al salir sobre él. —Bueno; aunque asi fuese, él no era un adicto. —jSi llega a serlo como yol... —No ironice. El momento es serio. Le repito que me arrepiento de lo sucedido y que estoy dispuesto a compensarle de _ los sufrimientos. Después, tengo grandes proyectos, en los que participara usted como siempre. Le prometo que en poco tiempo sera rico, y, en cambio, si por vengarse se deshace de mi, qué obtendra? —Una pequena satisfaccién, lo reconozco, pero el coraz6n humano es muy vanidoso. —Deje la vanidad y acepte el dinero. Con la vanidad se muere uno de hambre; con el dinero se obtienen muchas cosas agradables. —Me esta usted conmoviendo, senor Zenker. Creo que voy a romper a llorar de emocion. —¢No quiere creerme? —Tendré que hacerlo. Invoca usted unas razones tan poderosas, que me veré obligado a rendirme. ;Qué habia dicho que me ofrecia como compensacién? —No he senalado cifra; pero si usted senala una razonable, la aceptaré. —Mal asunto. Lo razonable para mi, no puede serlo para usted. Digame algo. —Pues bien, creo que veinticinco billetes de mil délares... —jPsh! Eso a cambio de las dos onzas de plomo recibidas, acaso sea aceptable. Ahora, fijemos precio al susto de caer a la torrentera, al peligro que corri en ella de desangrarme, a la exposicién que sufri de helarme en el agua, etc. cConniclooolks C@©