Pulp Fiction, 1940 · page 78 of 104
Aventuras de Jim Texas: El Rescate — page 78: what you’re looking at
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—No sea usted tirano. Creo que esa cifra... —No me sirve. Deme otra mas alta. —Bien, pongamos cinco mil délares mas. Jack rio divertido, y luego, poniéndose tragicamente serio, exclamo: —Vamos a ver si nos entendemos. ;En cuanto tasaria usted su vida? Zenker, después de un momento de duda, repuso: —No sé... Eso es muy elastico; pero no todas las vidas valen lo mismo. —Quiza para usted no; pero para el interesado si. Me refiero a la suya propia. —No puedo ponerla precio. —Porque no lo tiene, ;verdad? Eso me pasa a mi, pero ahora no se trata de tasar la mia, sino la de usted, que esta en mis manos. Renuncio a las compensaciones y le vendo sencillamente su vida. Digame cuanto paga por ella; si me conviene, se la cedo, y, si no, me desharé de ella como usted quiso deshacerse de la mia, y en paz. Zenker palidecié. No habia sospechado en las sutilezas de Jack, ni que cambiase las tornas para ponerle en tal disyuntiva. Por fin, tragando saliva, dijo: —Puedo ofrecerle una cantidad mas elevada, pero usted sabe que el dinero no lo Ilevo encima. —Claro que lo sé; pero, de momento, necesito todo lo que lleve en la cartera, y después... ya estudiaremos una mayor suma. —FEs que si le doy todo, no podré terminar este asunto. Si espera, yo le prometo cien mil délares cuando salgamos de aqui y lleguemos a sitio donde yo pueda retirar dinero. —Bueno; primero quiero saber lo que lleva sobre si... Lo otro es muy problematico, y yo he aprendido mucho para no fiarme ya ni de mi sombra. Aprovechando que Zenker se encontraba indefenso, le registré concienzudamente, apoderandose de cuanto guardaba en su cartera. En ésta descubri6 una importante cantidad en billetes, asi como una carta de crédito para extraer dinero a un nombre inventado, en los principales bancos del Oeste. —Bueno —dijo—; veintidéds mil dédlares no es mucho, pero es algo positivo. Los tomo como adelanto. cConniclooolks C@©