Pulp Fiction, 1940 · page 75 of 104
Aventuras de Jim Texas: El Rescate — page 75: what you’re looking at
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Pero, de stbito, oy6 una voz irénica a su espalda que decia: —Buenos dias, jefe. Qué tal ese viaje? Zenker se revolvi6 como un reptil, tratando de disparar, pero un revolver le tenia apuntando a los rinones, y, desde el momento que con asombro habia reconocido la voz de Jack, sabia que dispararia sin piedad. El asombro y el miedo le restaron la iniciativa. Pudo haber disparado quiza con suerte, pero ya era tarde. El lo comprendi6 rabioso. La sorpresa habia sido tan brutal, que habia dado toda la ventaja a su terrible enemigo, y ahora ya nada podia hacer para remontar la desventaja. Jack, que habia avanzado con el rostro tenso y los ojos clavados en su ex jefe, ordené con voz metalica: —Deje caer ese juguete y no haga el menor movimiento, o le colocaré los cinco tiros en la espalda. Zenker dej6 caer el revélver, y en aquel momento surgi6é del interior de la cabana, el barbudo, apuntandole a su vez de frente. —jBravo! —Exclamé—. ;Con que pretendia asesinarme, después de haberme obligado a secundar sus planes? Es usted el bicho mas rastrero y venenoso que he conocido. Jack, dirigiéndose al dentista, exclamo: —Asi era, amigo, pero mi buen jefe no habia contado con la resurrecci6n de los muertos. Ha sido una desgracia para él. Sin perderle de vista un momento, ordeno: —Acérquese, pOngase a su espalda y clavele el canon del revolver en la cintura. Voy a atarle, pero si hace el mas ligero movimiento, dispare. Recogié el revélver de Zenker, se lo guard6 y penetr6é en la cabana, saliendo inmediatamente con un manojo de cuerda, y, mientras el dentista vigilaba gozoso, maniat6 reciamente a su antiguo patron, dejandole convertido en un fardo. Zenker ponderaba su peligrosa situaci6n, pero el hecho de que Jack no hubiese disparado ya sobre él le animaba a suponer que tendria otros proyectos. El, por su parte, estaba haciendo trabajar su imaginaci6n para enredarle en otros planes audaces. Conocia su egoismo, su amor al dinero, y confiaba en calmar su irritacién haciéndole promesas tentadoras, e incluso dandole dinero con relativa prodigalidad para cConniclooolks C@©