Pulp Fiction, 1940 · page 70 of 104
Aventuras de Jim Texas: El Rescate — page 70: what you’re looking at
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chaparral. La noche era clara, pero ahi metidas apenas si la luz se filtraba entre el ramaje. Zenker, que habia requisado las provisiones del dentista, ordendé a éste: —Prepare algo de comer. Tengo un apetito feroz. También ésta linda pareja debe tener el est6mago vacio. Las dos jévenes negaron con la cabeza. Cierto que Ilevaban muchas horas sin probar nada, pero la tensién nerviosa les habia matado el apetito. Stella se atrevi6 a suplicar: —jAgua! El dentista no llevaba odre alguno, pero cerca de alli se captaba el gorgoteo de un pequeno manantial. Zenker tomo una vasija, y advirti6: —Oigo caer el agua cerca; prepare eso mientras traigo de beber. Se introdujo por un claro del chaparral y desaparecio. Vera, que habia estado estudiando el rostro contraido y rabioso del dentista, adivind que no actuaba de buena gana y que era una victima como ellos del cruel secretario. En voz baja suplicé: —jPor todos los santos, ayidenos usted a librarnos de ese monstruo! —Bien quisiera, senorita —afirm6, iracundo, el dentista—; pero tengo tanta fuerza como ustedes; él posee armas, y yo no. Me ha traido a la fuerza. Vera record6 el revolver que habia escondido en el pecho, y exclam6, apremiante: —jPronto!... Aqui, en mi pecho, guardo un pequeno revolver. Tomelo. Quiza se presente una ocasi6n de hacer uso de él. El barbudo, que estaba furioso contra Zenker, se apresur6é a tomar el arma y guardarla. Un rumor de ramas removidas le obligé a separarse con premura y concentrar su atenci6n en preparar algunas viandas. Zenker volvia con la vasija llena de agua. La aplic6é a los labios de Stella y ésta bebié con avidez. Luego, contempl6 con ira reconcentrada a Vera y se qued6 tenso con la vasija en la mano, dudando si facilitarle el anhelado liquido O no, pero, encogiéndose de hombros, le dio también de beber. Tomaron un refrigerio, y, al terminar, Zenker advirtio: cConniclooolks C@©