Pulp Fiction, 1940 · page 63 of 104
Aventuras de Jim Texas: El Rescate — page 63: what you’re looking at
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abandonar el agua, se sentiria mas aliviado y podria darse cuenta mas exacta de su verdadero estado personal. Atin tuvo que sufrir aquella horrible tortura durante un mortal cuarto de hora, pero al término de éste, el paisaje habia variado a sus enrojecidos ojos. Los taludes habian quedado atras y las orillas al ensancharse, se iban mostrando casi llanas, aunque el cauce discurria por debajo de ellas. Ansiosamente nado hacia la orilla buscando un lugar mas bajo donde salir a tierra. Por fin, unos sauces que se inclinaban hacia el agua le brindaron un asidero y reuniendo sus escasas fuerzas, se aferr6é a ellos y con improbo trabajo consiguié ganar la orilla. Era media tarde. El sol, en lo alto, brillaba como una rosa de fuego y sus rayos quemaban rabiosamente, pero Jack no se dio cuenta de ello, al contrario, era tal el frio que sentia en los huesos, que atin le parecid que la lumbre del astro rey era pobre y sin calorias. Pero poco a poco fue reaccionando hasta comprobar que, en efecto, quemaba. Se hallaba en un lugar salvaje, en el que solamente unas Aguilas volaban raudamente en las alturas. Sin el rumor de la catarata, aquello parecia un lugar abandonado del Globo. Se despoj6 trabajosamente de sus mojadas vestiduras y las tendié en unas ramas al sol. Entre los penascales que formaban un paisaje quebrado y aspero, crecian arboles corpulentos y retorcidos, que pregonaban su ancianidad y cuando se sinti6d despojado de la ropa, trato de examinar su herida. No alcanzaba a verla, pero si a palpar el lugar por donde entrara el proyectil. Este habia penetrado torcido y mas tarde, descubri6é que habia salido a una veintena de centimetros de distancia al borde del costado. Se sintid satisfecho de no tener dentro el plomo. Esto y el enorme lavado que habia sufrido la herida, le librarian de una posible infeccién. La sangre habia dejado de manar, aunque goteaba y para evitarlo, se fabric6 un pequeno tapdn con un trozo de panuelo. Mientras se secaba la ropa, procedi6é a verificar un balance de los objetos que poseia. Conservaba el revolver y los proyectiles, pero estos estarian inservibles a causa de la humedad. Tenia que cConniclooolks C@©