ComicBooks.com Register / Loginit's free!

Pulp Fiction, 1940 · page 57 of 104

Aventuras de Jim Texas: El Rescate — page 57: what you’re looking at

📖 Open the full issue in the page-flip reader →
Aventuras de Jim Texas: El Rescate — page 57: Pulp Fiction, 1940

A restored page from Pulp Fiction, 1940. Page through the whole issue in the reader above.

📄 Transcribed text from this page (OCR, searchable)

Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

—Siga adelante y acérquese a la montana. Cuando llegue a ella, intérnese por donde mejor se pueda y daremos la vuelta hasta volver a seguir el mismo camino por donde he bajado. Ni por él pensaran buscarme, ni correré el peligro de tropezar con ellos. Fl dentista subid al pescante y empuno las riendas mientras Zenker volvia presuroso al interior del carromato. Tenia miedo de que las muchachas recobrasen el conocimiento y le pusiesen en peligro de ser descubierto. Pero atin continuaban bajo los efectos del desmayo y Zenker, para asegurarse mejor, aproveché unas cuerdas que encontr6 en el carruaje y las trabé reciamente. Entretanto, Texas, nervioso, habia repartido a los peones para que registrasen los caminos y rutas factibles de brindar la huida a Zenker. No admitia la posibilidad de que esta vez se le pudiese escapar de las manos. Le estaba pisando los talones; huia con una impedimenta muy engorrosa y el tiempo que le distanciaba de él era tan escaso, que sdlo poseyendo el don de la invisibilidad podria evaporarse. En tres grupos se lanzaron a galope en las direcciones indicadas. Texas eligié el que conducia hacia Hay Fork por ser el que bordeaba la montana y cuando hubo ganado mas de tres millas, detuvo en seco su caballo diciendo a Nino: —jPor el infierno! ;TU crees que aquel carromato que detuvimos alla abajo ha tenido tiempo de ganar tanto terreno con el par de matalones que le arrastraban?: —jOh, no, claro que no! —repuso el mejicano—. Pero ¢qué tiene que ver eso?... —Nada, creo yo, pero es que me extrana. Se dirigia al poblado y debiamos haberle dejado atras. Sigamos; quiza haya trotado mas que suponemos. Pero atin avanzaron un par de millas mas sin descubrir el menor rastro. Texas estaba intrigado con semejante desaparici6n. Parecia que aquello nada tenia que ver con Zenker que galopaba a caballo y con dos mujeres, pero era tal la desconfianza que sentia, que todo le resultaba sospechoso y extrano. Retrocedi6 bordeando el macizo montanoso en busca de rastros del carret6n. Estaba intrigado por aquella desaparici6n misteriosa y cConniclooolks C@©