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Pulp Fiction, 1940 · page 47 of 104

Aventuras de Jim Texas: El Rescate — page 47: what you’re looking at

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Aventuras de Jim Texas: El Rescate — page 47: Pulp Fiction, 1940

A restored page from Pulp Fiction, 1940. Page through the whole issue in the reader above.

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Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

sobre el bandido por la espalda, haciéndole caer de bruces sin tiempo a la defensa. Rugiendo como un loco, tomo el cuerpo de Vera y lo atraves6 sobre el caballo; hizo lo propio con el de Stella, y montando a la grupa como mejor le fue posible, pinché en las ancas al poderoso animal, obligandole a emprender el trote por una grieta que se abria al fondo de la explanada, al otro lado del lugar donde se seguia peleando. Apenas habia desaparecido de alli, Jack, cuya herida no era mortal, se incorporé trabajosamente y se puso en pie con los ojos desorbitados por la rabia y la traicién, tratando de seguir sus huellas. Sus valiosos e innumerables servicios habian sido recompensados villanamente por el hombre a quien habia servido con lealtad y se dejaria abrasar en el infierno solamente por tomar cumplida venganza de él. Avanzo trabajosamente, bordeando la explanada. Un ruido sordo le atraia; era la caida del agua en la torrentera, y, vacilante, se acerco al reborde, echando un vistazo a la cascada. Wolf habia exagerado un poco la importancia de ésta. Cierto que era un caudal de agua ancho y de un rumor impresionante, pero a pleno sol, se la veia romperse en espuma sobre un cauce ancho y perderse en revueltas por entre paredes de roca. Un vahido que no pudo dominar le acometié al asomarse y, sintiéndose atraer por el abismo, no pudo conservar el equilibrio y cayO de cabeza a la cascada, en el momento en que sentia a su espalda gritos iracundos y varias figuras armadas de revolver penetraban en el claro, disparando sobre él. Los proyectiles llegaron tarde. Antes de clavarse en su cuerpo, ya habia caido envuelto entre rugiente espuma y arrastrado por la atraccion del agua, desaparecia rapidamente entre la corriente. La pelea habia durado un cuarto de hora escasamente. La oportuna llegada de Texas y sus peones sembro la confusion y el desorden entre los forajidos y marinos, los cuales se atacaban entre si ayudados por Texas, y aunque algunos lograron hacer frente a éstos y retenerles de manera inconsciente retrasando con fatalidad su llegada al claro, terminaron por caer. Tres marinos y dos bandidos, abandonando la lucha, se decidieron a huir como mejor les fue posible, pero Texas dio orden cConniclooolks C@©