ComicBooks.com Register / Loginit's free!

Pulp Fiction, 1940 · page 28 of 104

Aventuras de Jim Texas: El Rescate — page 28: what you’re looking at

📖 Open the full issue in the page-flip reader →
Aventuras de Jim Texas: El Rescate — page 28: Pulp Fiction, 1940

A restored page from Pulp Fiction, 1940. Page through the whole issue in the reader above.

📄 Transcribed text from this page (OCR, searchable)

Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

agradable que asi fuera antes de contar con fuerzas suficientes para hacerles cara. —Pues aviva el trote. En caso desesperado, cruzariamos el rio, dirigiéndonos hacia la costa. Es seguro que ese cerdo no se aventurara en terreno llano, por si acaso. Por fin, sobre las once de la manana, dejaron atras la montana. El pueblo, envuelto en luz de sol, resultaba alegre y atrayente. Debia contar con unos trescientos vecinos, y, como muchos poblados de la costa californiana, conservaba un cierto tipico sabor espanol en la gracia de sus construcciones. Una polvorienta y ancha senda dividia el conglomerado de casas en dos parcelas. Poseia la estructura especial de las principales calles de todos los poblados, con sus porches para matar el sol y poder trabar los caballos, sus tarimas empotradas en el polvo para evitar en parte el barro, y sus pancartas flotando al aire, en las que se anunciaban los mas salientes establecimientos. Apenas hicieron avanzar por el comienzo de la calle sus cansadas cabalgaduras, Zenker afinéd el oido e hizo un gesto expresivo. Hasta ellos llegaba el rumor caracteristico de una gran trifulca que debia estar desarrollandose a no muchos metros de alli. Se percibian voces roncas y destempladas de gargantas irritadas por el alcohol, maldiciones rotundas, insultos y bravatas, voces de desafio, invitaciones a la lucha y rumor de sordos golpes que debian ser producidos por el mobiliario al caer al suelo en la refriega. Cuando apenas se _ hallaban a cuatro metros de _ un establecimiento de bebidas, se produjo un formidable chasquido, seguido de un estridente crujir de vidrios, y por el destrozado tablero de la puerta, que se encontraba cerrada, sali6, convertida en un ovillo, una figura que se proyect6 de cabeza hacia la pared fronteriza, y que, después de dar varios traspiés en el polvo tratando de adquirir el equilibrio perdido, termin6 por sumergir la cabeza en una capa polvorienta de mas de una cuarta. El vapuleado individuo vestia un pantalon de sarga azul, una camiseta listada horizontalmente en rojo y azul, unas botas de agua de media cana y una especie de casquete de cuero que vol6é de su cabeza al salir. A la legua denunciaba ser un marino de barco de carga. Tenia la ropa manchada de pez, alquitran y grasa, y sus grandes manos no cConniclooolks C@©