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Pulp Fiction, 1940 · page 27 of 104

Aventuras de Jim Texas: El Rescate — page 27: what you’re looking at

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Aventuras de Jim Texas: El Rescate — page 27: Pulp Fiction, 1940

A restored page from Pulp Fiction, 1940. Page through the whole issue in the reader above.

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Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

conglomerado de casitas bajas rodeadas de blancos tapiales, y Jack pregunt6o: — Qué pueblo sera ése? Si mereciese garantia, podriamos descansar en él. Zenker, que conocia bien la region, contest6: —Me parece que es Blocksburg... Si, es el mismo, lo reconozco por el pico puntiagudo de su torre. Es un pueblo tranquilo, si sdlo se moviesen en él sus vecinos, pero parece ser que sirve de trampolin a los marineros que desertan de los barcos de carga que llegan a la costa. Muchos, después de firmado su compromiso, no _ se encuentran a gusto a bordo y aprovechan la mejor coyuntura para escapar cruzando el Eel y alcanzando el monte Shasta, donde no hay forma de capturarlos. Unos cruzan la divisoria hasta el Este, y otros se quedan por las montanas dedicados al robo y el asalto. Una vez, en ese pueblo, me vi envuelto en una trifulca entre marineros desertores beodos y una cuadrilla de abigeos, y por muy poco no me quedo adornando su cementerio. Jack, que le escuchaba atentamente, pregunto: —Bajan también los bandidos de la montana a él? —No sé; es facil que si. A veces necesitan cosas que no se pueden encontrar entre la piedra. —Me alegraria tropezar con algunos cuantos marineros descontentos de su oficio. —,Para qué? —Quiza no tuviesen inconveniente en ganarse un punado de ddlares secundando nuestros planes. En dicho caso, podriamos organizar con ellos una pequena banda y volver grupas para sorprender a Wolff, arrebatarle las muchachas y quitarle de en medio. Yo no me resigno a ser tratado como él nos ha tratado. Zenker dejo brillar una luz siniestra en sus ojos. —Tienes razon, Jack. Eso seria estupendo. —Pues adelante, a ver si tenemos suerte. Una senda tortuosa que reptaba hacia abajo por entre el conglomerado de dura piedra seguia directamente hasta muy cerca del poblado. En cuanto alcanzasen el llano, se encontrarian a menos de media milla de él. Zenker, inquieto, volvid la cabeza. —Estoy pensando que acaso nos persigan. No seria nada cConniclooolks C@©