Pulp Fiction, 1940 · page 25 of 104
Aventuras de Jim Texas: El Rescate — page 25: what you’re looking at
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—Es que piensa usted volverse atras de su proposici6n? —No; pero yo lo hice a base de incluir a ese par de monstruos. Su libertad puede costarnos incluso la vida. — Qué quiere decir? ;Que rebaja la oferta? —Justamente. Somos dos infelices mujeres que para nada les servimos, si no es para complicarles la vida... Ustedes necesitan libertad de movimientos, y nosotras se los estorbamos. Cien mil dolares es una bonita recompensa, creo yo. El bandido, furioso, rugid: —No es usted la que tiene que opinar, sino yo. Cien mil délares tratandose de la hija y la esposa de dos millonarios, es una porqueria que no admito. Exijo lo tratado, y, si no, no habra libertad para ustedes. —Bien; usted vera lo que hace. Hice una oferta y la mantengo. Traiga usted a mi marido. —FEso quisiera yo. Le juro que entonces tendrian ustedes que pagar por él sin llevarselo..., al menos vivo. —Traigamelo muerto; pago igual por él. —Le digo que ya no es posible. Decidase, pues no soy hombre de mucho aguante. —No taso mi libertad en mas. Sé6lo me interesaba por vengarme de él. Al fugarse, he perdido el interés. — Si? Pues ya hablaremos de eso. Le doy doce horas para pensarlo mejor. Pasado ese tiempo, decidiré si me limito a llevarlas conmigo, o me resulta mas cOmodo arrojarlas por lo alto de un penasco. Yo no admito regateos cuando estimo que las cosas tienen un precio justo. Y con esta terrible amenaza, que hizo palidecer de panico a Stella, se retiré del claro, dejando dos hombres vigilando la salida. Cuando ambas jévenes quedaron solas Stella suplicé: —jPor Dios, Vera! ¢Por qué no has accedido? Ese salvaje es capaz de cumplir su amenaza. ;Qué representa para nosotras esa cantidad? —Nada; no es por el dinero; es que quiero estimularle a ver si se decide a perseguir a Zenker. La diferencia de precio puede ser un estimulante. Si no lo hace o no logra alcanzarle, para ceder siempre habra tiempo. Aparte esto, no hago mas que pensar en Texas y Nino. No puedo creer que estén de brazos cruzados lamentando cConniclooolks C@©