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Pulp Fiction, 1940 · page 15 of 104

Aventuras de Jim Texas: El Rescate — page 15: what you’re looking at

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Aventuras de Jim Texas: El Rescate — page 15: Pulp Fiction, 1940

A restored page from Pulp Fiction, 1940. Page through the whole issue in the reader above.

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Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

ha desmayado la novia de horror al contemplarle bien el rostro? Zenker, rabioso, pregunto: —Puedo saber quién diablos es usted y qué busca aqui? —jOh! Es usted muy galante haciendo preguntas. Claro que puede usted saber quién soy; me llaman James Wolff, y parece ser que tienen raz6n, pues a ratos tengo algo de lobo; lo que busco aqui es a quien se ha permitido la libertad de invadir mis dominios sin previo aviso ni permiso, y ahora, senores, espero que me digan a su vez quiénes son y qué diablos hacen aqui, donde nadie les ha mandado venir. Jack contemplaba al forajido con atenci6én. Habia oido hablar de aquel jefe de cuadrilla, uno de los salteadores mas crueles de trenes y diligencias, pero no le conocia personalmente, por operar éste en una region lejos del campo de operaciones de Jack. Zenker, por su parte, al conocer su identidad, se dijo que le iba a complicar un poco la vida retrasandole sus planes y sacandole un punado de billetes, pero confiaba en que, a base de negociar sobre ello, no tardaria en dejarle libre. Tratando de aparentar serenidad, replico: —Vamos de viaje hacia el Norte. Estabamos tan cansados, que hemos decidido pasar aqui la noche, e ignorabamos que éste fuese su feudo. De todas formas, puede usted estar tranquilo, que no nos interesa denunciarle. Wolff rompi6 a reir groseramente, y replicé: —Bueno; pero es que, aunque les interesase hacerlo, no iban ustedes a poder. Con que de viaje, geh? ¢Y acostumbran ustedes a hacer viajar a las senoras asi vestidas y atadas de pies y manos? —FEs un asunto personal mio, del que no tengo que dar cuentas. —Bueno, me es igual. Al fin y al cabo, no las necesito... Yo haré con ustedes lo que tenga que hacer, y en paz. Jack se adelant6 unos pasos, con las manos en alto, y exclam6: —Escuche, Wolff; tengo que hablar con usted. —Hagalo. ¢Quién diablos se lo impide? —Pues bien, escuche; no es decente que entre companeros nos tratemos asi. Yo he oido hablar mucho de usted y de su gente, y espero que usted haya oido hablar de mi. Me llamo Jack Linsey y tengo mi banda en el Este. — Linsey? Por el infierno que no he oido su nombre hasta cConniclooolks C@©