Pulp Fiction, 1940 · page 14 of 104
Aventuras de Jim Texas: El Rescate — page 14: what you’re looking at
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al final pudiese quedarle libre. Acaso, una vez desaparecido Texas, pudiese negociar con Spack la devolucién de Vera a cambio de una fortisima suma que le pusiese a cubierto de contratiempos. El financiero poseia una fortuna colosal, y, entregado de nuevo a los negocios, podia acrecentarla. Media docena de millones de délares no serian para él nada oneroso ni dificil de pagar, y si conseguia fijar el rescate de su hija en esa cantidad... se la entregaria, para después suprimirla del mundo cuando menos lo esperasen, pues su negro corazon jamas admitiria dejar de vengar el ultraje sufrido. Esto no se lo diria a ella, la tendria con el alma en un hilo esperando la muerte mas horrible de un momento a otro, y cuando llegase la ocasi6n seria la hora de negociar. De momento, habia decidido recluirlas en un lugar abrupto de las Montanas Rocosas, donde alguien estaria terminando de fabricar una sodlida prisién de recios troncos de arbol para no sufrir una sorpresa y verse expuesto a una nueva fuga. Hallabase sumido en estas hondas reflexiones, cuando, de stbito, sin darse cuenta de como habia sucedido, vio surgir ante él varias figuras de rostro innoble, armadas de imponentes «Colt», al tiempo que una voz ruda y agresiva ordenaba: —Ni un movimiento, amigo, o me veré obligado a saber antes de tiempo qué es lo que encierra usted debajo del pelo. Zenker lanz6 un bramido de furor, pero se apresuré a levantar las manos, y Jack, despertando medio atontado al oir la voz, se incorpord, pero ya tenia dos enormes revolveres apuntandole al pecho. Bramando de furor, tuvo que resignarse a obedecer. Resultaba paraddjico que un forajido acostumbrado a ser quien diese aquella orden, tuviese que recibirla de un desalmado como él. El que parecia mandar el grupo se adelant6, y, al echar un vistazo alrededor, descubrid a las dos muchachas en tierra, maniatadas y trabadas como las reses. Esto le produjo sorpresa, pero mucho mas descubrir a Stella privada de conocimiento y aun envuelta en sus ajadas galas de desposada. —jPor las barbas de Satanas! —exclamé—. Qué diablos es esto? :Acaso ha venido usted a celebrar aqui su luna de miel y se le cConniclooolks C@©