Pulp Fiction, 1940 · page 10 of 104
Aventuras de Jim Texas: El Rescate — page 10: what you’re looking at
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despreciar hasta los buitres. —Bueno, asi me dejaran tranquilo. Después de muerto, nada me importa lo que suceda a mis despojos; en cambio, en vida, me interesa guardarlos lo mejor posible y vengarme de los que no poseen ingenio para suprimirme. Es una revancha que le debo a tu «otro amor», y me la cobraré. —Lo sé, pero... jay de ti el dia que caigas en sus manos! El infierno te va a parecer un paraiso, de los tormentos que vas a sufrir antes de irte. —No lo veran vuestros ojos. gNo lo comprendes? Te lo debe decir lo sucedido. ;Poseéis alguno la inventiva, la sagacidad y la sangre fria mia para inventar un truco como el de la barraca fotografica? jLa ira que habra destilado el coraz6n de Texas al verse burlado y saber que le robaron a su adorable mujercita delante de cientos de personas, sin que nadie pudiera impedirlo! jTe juro que he saboreado por vez primera el placer de los dioses con esta venganza, que atin no es completa, pero que lo sera! Vera enmudecidé. Se daba cuenta de la infernal alegria de Zenker, y no queria avivarla con sus amargas protestas. Qued6 tensa contemplando a Stella que revivia. La joven se quejaba de fuertes dolores de cabeza y atin no se habia dado cuenta de su tragica suerte. Por fin, su vista parecié aclararse; también contemplo la hoguera en primer término, y luego mir6 alrededor, y al descubrir a Vera a su lado maniatada y a Zenker contemplandola con ojos de loco, se dio cuenta rapidamente de la situacién y lanz6 un grito estridente capaz de conmover a una pena. Pero su opresor sonri6 salvajemente, y exclamé: —Muy bien, mi querida paloma; veo que se percata de su situaci6n y que la acusa como es debido. Stella, menos viril y mas delicada que Vera, rompio a llorar amargamente, y Vera, rabiosa, exclam6o: —jStella! Debes ser valiente, por ti y por él. La mujer que ha unido ante Dios su destino al hombre mas bravo y leal de todo el Oeste, no puede ser cobarde. ;Toma ejemplo de mi! Zenker, irénico, afirm6é: —jCémo le elogias, Vera! No puedes ocultar el inmenso amor que le tienes. ;Por qué te muestras tan hipécrita y tratas de cConniclooolks C@©