Pulp Fiction, 1940 · page 95 of 100
Aventuras de Jim Texas: El monstruo ataca — page 95: what you’re looking at
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reflejaba sus imagenes. El foté6grafo se quedo con la espalda pegada a la puerta y volviendo los brazos, corri6 un seguro cerrojo sin que ellas se diesen cuenta y luego, levantando la tapa de una pequena arca que habia en un rincén junto a la puerta, extrajo algo que asié con mano nerviosa. En aquel momento, la puerta que daba a la espalda del barracén se abri6, surgiendo por el vano dos tipos innobles y por debajo del pano del tocador, surgia la repugnante silueta de Zenker empunando como el fotégrafo algo en la mano. Un olor desagradable se esparcié por el pequeno recinto y todo fue tan simultaneo, tan estudiado y bien medido, que cuando las dos muchachas se dieron cuenta de ello y se volvieron asustadas, ya habian caido los cuatro sobre ellas aprisionandolas rudamente. Las dos trataron de lanzar gritos de alarma y hasta consiguieron hacerse oir y luchar con denuedo, pero el sabio almohadillado de la cabina ahogo sus gritos y pronto fueron dos seres inanimados al recibir sobre sus rostros la asfixiante presidn de las esponjas reciamente empapadas en cloroformo. —jRapidos! No contamos mas que con un tiempo muy limitado. Tu, Jack, carga con una y yo con otra y por la vaguada a nuestro escondite del calesin. Vosotros montar en el otro carruaje, seguir la trocha y a cincuenta metros gandais la carretera. Tenéis cuatro caballos que son cuatro rayos; galopar cémo diablos para que si os siguen no os puedan dar alcance y donde estiméis mas oportuno, os deshacéis del coche y huis. Zenker y Jack, con toda la celeridad que sus fuerzas les permitian, corrieron como gamos con los cuerpos inanimados de las dos muchachas entre sus brazos y saltando por entre las piedras para borrar su paso, rodearon hasta salir a una fisura de esquisto por la que se deslizaron hasta alcanzar el calesin que se hallaba oculto a un buen ntmero de yardas de alli. Depositandolas en el interior, Jack subié al pescante empuné las riendas y fustig6 a los caballos por el tortuoso camino, hasta que a una buena distancia, enfocéd otro mas facil que les llevaria hacia el Oeste. El otro carruaje con los ocho pistoleros que tomaron parte en la preparaci6n del rapto, se deslizaron por la trocha hasta salir al camino comtn y ya en él, como una exhalaci6n partieron hacia el Sur. cConniclooolks C@©