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Pulp Fiction, 1940 · page 47 of 102

Aventuras de Jim Texas: Luchando en la Sombra — page 47: what you’re looking at

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Aventuras de Jim Texas: Luchando en la Sombra — page 47: Pulp Fiction, 1940

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ese miserable. Durante mas de una hora hablaron largamente contandose detalles muy interesantes de sus vidas, en particular de la muchacha, la cual se dio a conocer como un caracter viril siempre que se trataba de su hijo. — Por qué no vienen ustedes pasado manana a Empire y le conoceran? —pregunt6—. Ese dia lo tengo libre. Stella intervino para decir: —Escuche, Daphne, iremos, pero antes hagase a la idea de que sera para llevarla con nosotros al rancho. No podemos consentir que permanezca un minuto mas actuando en ese antro, sdlo por sostener a su hijo. Jim es rico, tanto, que no sabe qué hacer con sus rentas y yo tengo un capital que para nada lo necesito teniendo el de mi futuro marido. Su estancia en el rancho no es perjuicio alguno para nadie. Alli comen cientos de hombres y mujeres y dos mas nada significan. A usted le hace falta descanso y aire puro, al nino también. Alli lo encontraran y Jim puede proporcionarle un trabajo mas digno, si su orgullo le impulsa a no tener que agradecer a nadie el pan que se lleve a la boca. Daphne rompi6 a llorar al oir las palabras cariNosas y enérgicas de la joven y Stella acercandose a ella le acaricid dulcemente el cabello diciendo: —No se niegue, Daphne. Siquiera por darme la alegria de tener una companera con quien pasar las horas distraida y poder jugar a ratos con el pequeno. Ella seguia llorando dulcemente y por fin, haciendo un esfuerzo, gimio: —jOh! Son ustedes muy buenos, demasiado buenos para con esta pobre pecadora, pero yo alli... —No siga. Alli nadie la conoce. Usted alli sera una viuda que se ha quedado sola con su hijo y todos la respetaran como tal. No se hable mas, Daphne. Esta tuvo que ceder. Aceptaria tan generoso ofrecimiento, pero siempre que de verdad le proporcionasen un empleo donde ganar lo que comiera. Stella muy contenta de su triunfo, le ofreci6 que asi seria. Daphne anadi6: —Bien, iré con ustedes, pero esperen un par de dias. Debo dar cConniclooolks C@©