Pulp Fiction, 1940 · page 46 of 102
Aventuras de Jim Texas: Luchando en la Sombra — page 46: what you’re looking at
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Daphne, anticipandose a sus palabras, dijo: —Fsta usted equivocado, senor Texas. Lo sé todo absolutamente. — Cdmo todo? —pregunt6 Jim, asombrado. —Si; conozco su lucha con ese miserable en Elko, cémo le hiri6 a usted, cOmo quiso matar a su mujer y como huy6, saltando al rio. Tanto Jim como Stella se miraron intrigados y la joven, comprendiendo que ignoraban todo lo concerniente a Vera, se apresuro a anadir acto seguido: —Les explicaré cémo ha llegado a mi toda esa informacion. Ha sido la propia Vera Spack la que ha venido a verme y a contarmelo. Texas salt6 sobre su asiento. Cualquier cosa hubiese admitido como posible, menos que Vera se encontrase en Carson City y se hubiese puesto al habla con Daphne. — Qué dice usted?... Que Vera ha estado aqui? —Si, vino a verme ayer. Me contd toda su odisea, la desesperaciOn que le embarga al no haber encontrado a su padre, cuyo paradero ignora y su deseo de saber si yo tenia alguna noticia de ese rufian, pues su misién en el mundo ya no mas que la de vengar la afrenta que le ha hecho. Texas, asustado, exclamo: —jPero esa mujer esta loca! :Con qué fuerzas cuenta para combatir con el canalla de su marido, en el caso de que éste haya logrado salvar la vida? ;Por qué fue tan inconsciente que huy6 del tren y no se amparo en nosotros? Ella sabe que esa misidn me corresponde a mi y debioé dejarla en mis manos. —Ignoro los motivos que posee para ello. Sdlo sé que me buscé para sincerarse conmigo y para inquirir algun detalle que le sirviese para localizarle. Por desgracia sé tanto de él como ella. Texas levantandose, exclam6: —No puedo permitir que ande solitaria por ahi un momento mas. Tengo que encontrarla. ¢Sabe usted dénde para? —Si, en el hotel Texas, pero no se molesten. Qued6 en venir a verme dentro de un rato. —Me alegro —exclam6 Stella— quiero convencerla de que debe quedarse a nuestro lado y renunciar a esa lucha suicida. Hay cosas que solo son para los hombres. —jA veces! —Afirm6é enérgica Daphne—. Yo le aseguro que si la ocasiOn se presenta, sabria portarme como un hombre tratandose de cConniclooolks C@©