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Pulp Fiction, 1940 · page 78 of 87

Aventuras de Jim: Texas — La carrera de la muerte — page 78: what you’re looking at

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Aventuras de Jim: Texas — La carrera de la muerte — page 78: Pulp Fiction, 1940

A restored page from Pulp Fiction, 1940. Page through the whole issue in the reader above.

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Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

Su sorpresa fue terrible al descubrir que no sdlo Vera no se encontraba alli, sino que los caballos habian desaparecido. Loco de furor recorri6 las inmediaciones buscando a Vera, sin encontrarla y cuando se convencid de que habia _ huido, abandonandole, el mas desatentado furor le invadi6. Vera le habia traicionado estiupidamente. Quiza convencida de que ya no le hacia falta, habia decidido desligarse de él una vez desaparecido Texas, pero se olvidaba que atin quedaba su padre y que éste dependia de él. Zenker ignoraba en aquel momento que el millonario se encontraba libre y esta ignorancia le movia a prometerse dejarle en manos de Texas, si éste habia salvado la vida, sino en las de Nino, quien, para vengar la muerte de su jefe, seria capaz de obrar por propia cuenta, deshaciéndose tragicamente del millonario. Vera iba a pagar cara su defeccion, pero él... Asustado de lo que le podia suceder, camino como loco por el campamento. Necesitaba huir y no sabia cémo. Un caballo trabado a la puerta de un garito le dio la solucion. Sin detenerse a pensarlo, tomoé las brillas y salt6 sobre él, obligandole a arrancar. En aquel momento el propietario salia del garito y al observar el robo del caballo, ech6 mano al revoélver, disparando con furia, al tiempo que emitia roncas voces de auxilio, para rescatar la montura. Sus gritos atrajeron la atencién de algunos companeros, quienes se apresuraron a salir a la calzada y saltando sobre sus monturas, se lanzaron furiosamente en pos de Zenker, cuando ya éste habia conseguido una gran ventaja y se hundia en las sombras de la noche, galopando por las afueras del poblado. “Kk OK Ok Vera habia abandonado el hotel, guiada por el impulso ciego que le impedia razonar ni darse cuenta de su verdadera situacion. Sabia a Texas en peligro mortal, odiaba a Zenker atin mas que odiaba a Jim, a pesar del dano que éste le habia hecho y consideraba en aquellos momentos mas peligroso para ella al cruel secretario, que a Texas, ya que éste, enemigo noble a pesar de su rudeza, era incapaz de sentir los bajos instintos que el que la habia comprado miserablemente, aprovechandose de sus angustias por la suerte de su padre. Libre éste, estaba decidida a abandonar aquella lucha absurda y C@©