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Pulp Fiction, 1940 · page 79 of 87

Aventuras de Jim: Texas — La carrera de la muerte — page 79: what you’re looking at

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Aventuras de Jim: Texas — La carrera de la muerte — page 79: Pulp Fiction, 1940

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Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

convencer al financiero para que hiciese lo propio. Poseian dinero mas que suficiente para vivir con esplendidez y era aquella una pugna barbara y mortal, en la que todo lo exponian para no ganar nada. Estaba decidida a buscar a Texas, ponerle al corriente del peligro que corria y proponerle un pacto. Si él renunciaba a vengarse de ellos, ella trataria de convencer a su padre para que buscase un lugar oculto y hacer que se estableciesen en él, a gozar de un descanso bien merecido. No sabia donde podia estar Texas, no conocia el campamento ni el emplazamiento de «Vanity Fair», no se habia parado a pensar que aquel era un ambiente impropio para una mujer como ella, pero localizaria el bar y buscaria a Texas antes de que éste se metiese de manera inconsciente en la trampa. Trataba de orientarse entre las sombras buscando los lugares mas frecuentados, cuando a sus oidos lleg6 de manera clara y precisa el sordo detonar de los revédlveres y con el coraz6n angustiado, eché a correr en la direccién que marcaban los disparos. Adivinaba que su esfuerzo iba a resultar vano, y que Texas estaba corriendo en aquel momento uno de los peligros mas tragicos de su vida. Desalentada, corria como loca por entre los barracones. Hallabase en la parte mas alejada del lugar de la pelea y por mucho que se esforzaba en correr, su ignorancia del lugar le hacia perder un tiempo precioso. Con emoci6én siguid el intenso tiroteo que vibré casi seguido; luego parecié imperar un instante de calma y en seguida vibraron nuevas detonaciones hasta que por fin pareci6 cesar el tiroteo. Vera se aproximaba al lugar de la lucha. Las luces de los locales adyacentes le marcaban la ruta. Alcanz6 a distinguir el local, adivinando cual era por el nucleo de gente vocinglera y excitada que se agolpaba a la puerta y con su caracter impetuoso, se mezcl6 entre el grupo, apartando con violencia a los que le estorbaban el paso. Fue un momento de estupor para aquella gente bronca y grosera, descubrir entre ellos a una mujer del tipo de Vera. Su belleza altiva, su excitaci6n, su atuendo que nada tenia de comutn con el descocado de los angeles caidos que solian frecuentar aquella clase de locales y su aire distinguido, les impusieron respeto y abriendo calle, le permitieron el paso. Vera, impetuosa, penetro en el local donde se acusaban CoOMmiclooks C@©