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Pulp Fiction, 1940 · page 75 of 87

Aventuras de Jim: Texas — La carrera de la muerte — page 75: what you’re looking at

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Aventuras de Jim: Texas — La carrera de la muerte — page 75: Pulp Fiction, 1940

A restored page from Pulp Fiction, 1940. Page through the whole issue in the reader above.

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Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

ocasién robandome mi parte. —Nadie le ha robado nada. Si he ganado alguna vez algo mas, no ha sido legalmente con el negocio. Si yo he hecho ciertas trampas para apropiarme de una mayor cantidad, lo hice exponiendo mi vida y de eso no puede exigirme nada. Le doy a usted su parte de la parte legal. — Usted cree que me voy a creer que es eso lo que me corresponde? —Puede dudar lo que quiera. No hay otra. —Bien, no puedo probarle que me corresponde mas, pero si puedo disponer de un negocio que es mio y que usted no regenta a mi gusto. Métase eso en la cabeza porque cuando deje liquidado el asunto de Texas, hemos de liquidar este entre los dos. Yo sé mucho de todo y mi sabiduria no me permite sentar plaza de tonto a los ojos de quien es menos listo que yo. Sobre la mesa, habia quedado el dinero que Jimmy ofrecia a Zenker y que éste habia desdenado tomar, seguro de que su socio se decidiria a aumentar la liquidaci6n en una parte mas equitativa segun su juicio. Jimmy que habia quedado palido y con los dedos engaritados al oir las amenazas de Zenker, iba a contestar, cuando a sus oidos llegé el restallar de las primeras detonaciones en la sala. Zenker olvidando su discusién se abalanz6, a la mirilla que le permitia abarcar lo que sucedia al otro lado del tabique y echo una ansiosa mirada, en el momento en que Texas se arrojaba al suelo cubriéndose con la mesa. Iba a seguir ansiosamente el desarrollo de la tragedia, cuando una sensacién de peligro sacudié todas sus fibras y volviéndose rapidamente, se enfrent6 con el taht, quien aprovechandose de su distracci6n, sacaba el revélver para disparar sobre él y deshacerse de tan molesto estorbo. Zenker ley6 su muerte en los ojos del tahtr e inclinandose con rapidez, salt6 sobre él, atenazandole la muneca cuando se disponia a disparar. Jimmy, cogido de sorpresa y acusando el dolor de la presi6n que retorcia su brazo brutalmente, solt6 el arma y trat6 de aferrar a su enemigo por el cuello. Este, que poseia una fuerza extraordinaria, se debati6 eludiendo la presion, al tiempo que rugia: —jCochino traidor!... ;Me las pagaras, como me llamo Zenker! Con la cabeza sacudi6 un terrible golpe al jugador en la barbilla, haciéndole retemblar todos los huesos, y de un punetazo, acabo, de COMmiIcoooks C@©