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Pulp Fiction, 1940 · page 71 of 87

Aventuras de Jim: Texas — La carrera de la muerte — page 71: what you’re looking at

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Aventuras de Jim: Texas — La carrera de la muerte — page 71: Pulp Fiction, 1940

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Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

y Texas al oir al herido, salt6 como una fiera hacia la puerta, tratando de pasar al otro lado. El nombre de Zenker le habia electrizado y ahora que le tenia tan al alcance de la mano, estaba dispuesto a correr todos los riesgos antes que dejarlo escapar. Salt6 impulsivamente furioso por ganar el interior, pero cuando iba a penetrar en el vano, vibr6 una detonacion y Texas, como si le hubiesen pegado con un horrible mazo en el pecho, retrocedié emitiendo un rugido para caer de espaldas, llevandose las manos al pecho del que brotaba un cano de sangre. Nino, al darse cuenta, rugi6 como un tigre y enarbolando dos pesadas banquetas, salt6 al centro del bar amenazando siniestramente a los que aun quedaban dentro para obligarles a salir. Se encontraba dentro de una ratonera donde no sabia quién era su enemigo y nada podia hacer en favor de Texas mientras no se encontrase libre de una agresi6n. Clientes y empleados al observar su terrible actitud se apresuraron a ganar la salida aterrados y cuando Nino se vio a solas corrid en ayuda de Texas, quien apretandose la herida con el panuelo, orden6: —Siguele Nino, siguele hasta destrozarle, no te ocupes de mi, ino es cosa grave...! jCorre, por el Infierno! Nino dud6 un momento pero ante la orden terminante, hizo girar las banquetas en el aire con su poderoso brazo y las lanz6é como dos balas de canén a través del vano de la puerta, con intencién de aplastar con ellas al intruso si éste continuaba amparandose en las sombras. Los adminiculos penetraron devastadoramente y Nino quiso saltar detras, pero dos nuevas detonaciones vibraron siniestramente y los proyectiles pasaron rozando la cabeza del mejicano no alcanzandole por un verdadero milagro. Mendoza en el paroxismo del furor, no sabia que hacer. La silueta de Texas medio arrastrandose en tierra para incorporarse rechazando su ayuda, el peligro que suponia el resto de los pistoleros a quienes habian obligado a huir, pero que acaso se hallasen emboscados para atacarles fuera y el obstaculo que suponia el revélver de Zenker acechando en la sombra para cazarle y acaso poder rematar a Texas, eran cosas que escapaban a su serenidad, y con los ojos desorbitados, la boca espumeante, los revdlveres empunados y lanzando terribles juramentos, parecia un tigre cogido en un claro de un bosque por una nutrida partida de expertos cazadores. Perdido el control de sus nervios, asid una de las mesas y COMICHOOKS C@©